Ejecuciones, desapariciones y OVNIS en cerros de Pachuca


Fusilamientos, desapariciones y avistamientos de OVNIS, son parte de los relatos que ocurren en los cerros que rodean Pachuca y que, además de formar parte de la capital del estado, podrían alimentar un libro que auspiciaría la fundación Herrera Cabañas.


La noticia fue revelada por Tonatiuh Herrera Gutiérrez, quien participó en la mesa de discusión en torno a los cerros de Pachuca y quien dijo que las historias a su alrededor  son vastas, por lo que se prepara una obra editorial.
En la mesa de discusión participó el profesor Bonfilio Salazar, quien habló de la importancia de los cerros para la ciudad y de su origen. Por ejemplo, relató que el origen del nombre del cerro de Cubitos fue estudiado por el extinto investigador Raúl Guerrero, quien encontró era un lugar donde se tallaba obsidiana extraída de las minas del cerro de las Navajas en Epazoyucan.
El nombre, explicó, provendría del vocablo cues que se habría deformado a cubes y que después se transformaría en el actual Cubitos, cerro donde habrían establecido su lugar de trabajo.
Salazar relató que los cerros, en particular el de San Cristóbal, inspiró obras literarias como ocurrió con el poeta Genaro Guzmán Mayer, quien en su libro Geopoética hidalguense le dedicó un poema.
Durante el encuentro se habló de leyendas en torno a los cerros, como aquella de las luces que se podían apreciar en el cerro San Cristóbal y cuyo origen se atribuye a mineros que desde muy temprano caminaban para llegar a su lugar de trabajo.
Las cantinas que se establecieron en barrios altos fueron motivo de la plática, entre las que destacaron La norteña, ubicada en la llamada bajada de Camelia y que después se trasladó atrás del mercado Primero de mayo; o la denominada El Tejón, ubicada cerca de la mina del Paricutín y que servía para mineros agotados después de su jornada de trabajo, saciarán su sed con pulque y una bebida llamada Calichal.
Los temas en torno a los cerros fueron tan amplios (desde el sistema de agua potable que abastece al norte de la ciudad, la leyenda de la llorona, hasta mítines que se organizaban en ellos), que la conclusión fue que debían organizarse varios encuentros más, e incluso que está en proceso un libro que recopilaría las historias.
Se anunció una caminata para el sábado a las 8 horas, cuya ruta recorrería el viejo camino a la mina de San Buenaventura, desde el edificio que da cabida a la fundación Herrera Cabañas.