Dicen que para resolver un problema, primero se debe reconocer que existe. Eso fue lo que hizo el joven maestro en administración hospitalaria Marco Escamilla Acosta, aunque no se trate de una solución fácil. El titular de la Secretaría de Salud de Hidalgo admitió desabasto de medicamentos, y aunque el origen del problema es muy complejo para su pronta resolución, se prevé que a finales de marzo comience el desembarque a clínicas y hospitales. La repartición iniciará en el hospital general del Valle de Tulancingo, donde se han presentado varias denuncias al respecto. Sin soslayar, por ejemplo, la falta de oseltamivir en el general de Pachuca para el tratamiento de la influenza. La escasez alcanza dosis para tratamiento de cuadros básicos hasta especialidades. Y si bien el encargado de la política sanitaria en la entidad solicita comprensión a los usuarios, debe saber, él más que nadie, que los padecimientos no dan tregua. Las gestiones para resolver la falta de medicamentos iniciaron hace dos meses, pero la nota que presentamos este día deja en entredicho la labor del gobierno que antecedió a Omar Fayad cuyo titular presumía cobertura cercana al 100 por ciento. Hasta 2014 la administración de Francisco Olvera Ruiz había invertido mil 276 millones de pesos en abasto de medicamentos, una cifra, según se dijo en el cuarto informe, inédita para lograr un 95 por ciento de cobertura. Esta megainversión favoreció, agrega el documento, a un millón 600 mil hidalguenses que asistieron a los centros públicos del sector salud estatal. Y si bien la adquisición de medicinas es cíclica, no se puede dejar caer la cobertura en unos cuantos meses. Aquí hay dos aristas a considerar, el gobierno de Olvera infló las cifras sobre la cobertura de medicamentos o la incipiente administración erró los cálculos y dejó caer la amplia distribución que se nos vendió en los últimos años. Solo queda esperar que las gestiones del médico Marco Escamilla sean fructíferas, de lo contrario las cadenas farmacéuticas continuarán ensanchando sus arcas a costa de una población cada vez más enferma y sin posibilidad de asistir al servicio privado. De filón. Un millón 47 mil pesos parece poco dinero para componer las desastrosas calles de Mineral de la Reforma. Y es que los miles de baches, algunos extremadamente profundos, requerirán cirugía mayor.

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