Ixmiquilpan y sus alrededores en el Valle del Mezquital cumplen más de dos meses sin presencia de policías estatales y federales, luego del enfrentamiento entre manifestantes y uniformados el pasado 5 de enero, que dejó un saldo de dos personas fallecidas. En esa ocasión, como seguramente recuerda usted, las instalaciones de la Policía federal fueron asaltadas y quemadas. Hoy esas instalaciones están en manos de una fracción del movimiento que fue creado para resistir el aumento al precio de las gasolinas y que se autonombró 5 de Enero. Incluso, los inconformes ya planean usar el inmueble para establecer “un museo” que hable sobre hechos notables de la historia reciente de Ixmiquilpan. Pero mientras los inconformes siguen adelante, habitantes de esa región desconocen cuándo regresarán las corporaciones que tienen a su cargo la seguridad pública de la región. En entrevista con este diario, el secretario del ramo Mauricio Delmar Saavedra explicó que los policías estatales regresarán cuando haya “condiciones políticas y sociales”. Lo anterior, argumentó, porque “debemos de trabajar de la mano con la sociedad”. De las palabras del secretario, podemos colegir que, al menos en esa región, como ocurre en otras del país, la presencia de policías o incluso la aplicación de la ley se negocian. Esto es ya parte del singular sistema de seguridad pública mexicano y que, a juzgar por la realidad que vivimos, no ha dado resultado. ¿Cuál es la enseñanza que da el estado de Hidalgo a sus habitantes? Que si presionas adecuadamente puedes incluso sacar a la Policía del municipio o de la región sin consecuencia alguna. Todo depende de la inteligencia política de los líderes en turno o de la tensión que exista producto de una mala acción policiaca, como es el caso de Ixmiquilpan. Como sea, al menos Delmar Saavedra anticipa que el regreso de la Policía estatal podría concretarse antes de las vacaciones de Semana Santa, periodo en que el llamado corredor de balnearios es literalmente asaltado por miles de vacacionistas. Algo es algo, dirían en las calles. De filón. El Sistema Estatal Anticorrupción se encuentra en periodo de incubación, pero este diario accedió a una copia de la iniciativa que plantea escenarios novedosos que permiten intuir una lucha más concreta contra el cáncer de la corrupción. La posibilidad de que la ciudadanía presente denuncias contra servidores públicos y particulares que incurran en delitos, apoyados en herramientas electrónicas, suena interesante. Ya veremos en qué términos la aprueban los diputados locales.

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