La situación que guarda la administración pública en Hidalgo no es nada buena, así lo indicó el secretario de Gobierno Salvador Elguero Molina en reunión reciente con integrantes del comité estatal del movimiento antorchista hidalguense, quienes fuimos convocados para “ofrecer una respuesta” a la demanda de cumplimiento de los compromisos signados por el actual gobernador Francisco Olvera Ruiz y por el alcalde de los perrotones Eleazar García Sánchez, quien mantiene al antorchismo hidalguense en plantón permanente desde hace ya casi tres meses frente a palacio de gobierno; coincidimos, no es nada halagüeña. Pero antes de pasar a decir qué cosas tenemos en el panorama estatal que llevan, en efecto, a esa conclusión, permítaseme compartir con la opinión pública, pero sobre todo con antorchistas, que dicha reunión fue una de las más inescrupulosas y cínicas de las que me ha tocado asistir en los últimos años, pues simplemente los funcionarios que presidían la reunión se limitaron a decir que “no hay recursos”, que ya “son muchas las soluciones” que han tenido los antorchistas; pero esto no es lo impúdico, sino que, pretendiendo chantajear a integrantes de la comisión representativa que ahí nos encontrábamos, nos dijeron: “Si ustedes no aceptan que solamente es posible resolver estos cuatro puntos que implican, refirieron, alrededor de 80 millones de pesos (la vivienda para familias sin casa de Huejutla, la terminación de la primera etapa del albergue estudiantil de Mineral de la Reforma, la pavimentación de cinco caminos y un mes de los seis que deben del programa alimentario), pues no obtendrán nada y ahí se van a quedar”. O sea, los señores reconocen que desde hace más de dos meses, al menos, tienen ese recurso disponible, pero simplemente lo tienen secuestrado para amenazar y presionar a antorchistas. Pero aquí se imponen las mismas interrogantes que les hicimos a los señores funcionarios: ¿Y qué harán los más de 3 mil pequeños productores que llevan meses esperando el fertilizante para mejorar sus magras cosechas? ¿Y los cientos de familias que necesitan que llegue a sus casas el agua potable o la luz eléctrica? ¿Y los que tienen años, pues fue compromiso desde el inicio de la administración, esperando los paquetes de material para mejorar sus paupérrimas viviendas?, etcétera.
E igual situación se presenta con el ayuntamiento de Pachuca: dicen cínicamente que desde hace meses tienen el recurso para el pago de los profesores que imparten clases de música y danza en distintas instituciones, y también los vestuarios, pero que las “indicaciones superiores” son que no soltaran nada hasta que Antorcha levante su plantón; asimismo, funcionarios menores admiten que se destinaron algunos recursos, también para obras menores, pero que Eleazar García prefiere estarlos contemplando y frotándose las manos observándolos que aplicarlos a las obras, pues el señor “está muy enojado”.
Pero, desgraciadamente, esto no es todo: Antorcha, a través de la gestión federal que hacen nuestra organización y nuestros seis diputados federales, logró varios millones de pesos para obras de los antorchistas hidalguenses, pero también en ese acto de chantaje y represión por parte del gobernador Francisco Olvera, tienen retenidos los recursos federales, recursos que no son del gobierno y que se supone están en sus arcas; dos ejemplos: desde hace más de cuatro meses debió iniciar la construcción del nuevo albergue estudiantil en Huejutla en su primera etapa, que tiene un costo de 8 millones 278 mil 872 pesos, pero simplemente no arranca la obra; asimismo, desde el primero de julio se enviaron a la Secretaría de Finanzas del gobierno del estado por parte de la Secretaría de Hacienda 32 millones para la edificación de diversas obras, entre ellas, un importante sistema de agua potable en la localidad de San Vicente, Pisaflores, la pavimentación de un camino en la localidad de La Presa, Nopala, y varias pavimentaciones de calles y caminos menores, pero no menos importantes, en Tlanchinol, así como la construcción del albergue indígena en Zacualtipán.
Como puede darse cuenta cualquier lector avisado y sin prejuicio, en Hidalgo no se están haciendo las obras que están comprometidas por el gobierno del estado y por la presidencia municipal de Pachuca, pero no por falta de recursos, sino por consigna política; los señores del poder consideran que resolver las obras que Antorcha demanda es estar fortaleciendo a nuestra organización y que día a día la fuerza antorchista se acreciente en el estado y, por ende, a nivel nacional, obvio, aunque no resolver implique seguir teniendo en la marginación y en el hambre a miles de hidalguenses. De paso diré, nuevamente, que si quieren acabar con Antorcha, el remedio es muy simple y ya se los hemos dado: acaben con la pobreza y así la población no tendrá la necesidad de organizarse para que se le escuche y atienda.
Decía al principio de este documento que las cuentas por pagar de la administración saliente no se reducen a los pendientes con el movimiento antorchista, desgraciadamente no; son muchas más las deudas que deja con hidalguenses: del año 2012 al 2014, en lugar de bajar la cantidad de pobres, aumentó en 156 mil; de acuerdo con el Coneval seis hidalguenses de cada 10 son pobres y siete de cada 10 no tienen acceso a la seguridad social. Además, la deuda que hoy tiene el estado es casi del doble de la que recibió, pues pasó de 3 mil 745 millones a 6 mil 223 millones de pesos; mucha de esta deuda se debe a la adquisición de terrenos para proyectos fallidos, pero además, llama la atención que para adquirir un predio para la empresa BMW, el gobierno sí consideró necesario endeudarse, pero para dar agua, luz, vivienda, escuelas, construir hospitales o carreteras como la que se requiere de Pachuca a Huejutla, el gobierno no tiene ni puede disponer de un solo peso.
Ante esta situación en Hidalgo y en la inmensa mayoría de los estados, nuestro líder nacional Aquiles Córdova Morán también ya ha dado la solución: “No hay más salida para él (el pueblo y sus hijos) que hacer caso a los antorchistas, que los llaman a unirse, organizarse y concientizarse para tomar en sus manos su propio destino y el del país entero. No hay de otra”.
Y en lo inmediato, compañeros antorchistas, ciudadanos, vecinos de buena fe, preparémonos para nuestra magna concentración que llevaremos a cabo el día del último informe del actual gobernador y de Eleazar García, reclamemos lo que en derecho corresponde al pueblo.

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