En sentido figurado no, Javier Lozano es uno de los mejores prospectos de Felipe Calderón para la contienda del 2012. Tiene todo lo que parece faltar a los demás. No sólo experiencia administrativa, sino lo que tiene el carrizo y de lo que carece la mayoría del gabinete presidencial.
Fue una operación quirúrgica en la que el secretario del Trabajo fue pieza fundamental. Muchos se colgarán la medalla, pero Javier lo puede hacer sin mentir.
Ahora bien, hay diferencia entre peleonero y guerrero, y Lozano es lo último. Lo ha demostrado una y otra vez.
Primero, cuando el caso de aquellos 200 millones de dólares encontrados en una casona de las Lomas y que presuntamente era lo que quedaba del gasto de la campaña de Calderón. Su nombre fue mencionado por el dueño del dinero, Zhenli Ye Gon, y Lozano reaccionó con puntualidad y valor. En su lugar, otros se habrían arrugado.
También fue el único en reaccionar cuando Marcelo Ebrard, ahora aliado del panismo, la emprendió contra el presidente. Y cuando el secretario de Economía, Gerardo Ruiz Mateos, se escondía bajo su escritorio para no responder a las críticas de Carlos Slim; fue Lozano quien se calzó los guantes y cambio golpes con el hombre más rico del mundo.
Quizá el único inconveniente que tenga Lozano sea su pasado priísta. Fue candidato a diputado federal por uno de los distritos más complicados de Puebla y perdió; cuando de nueva cuenta le ofrecieron el mismo distrito dijo no, porque consideró que había pagado con creces su cuota de derrotas.
Regresó a la política con Felipe Calderón. No es secretario de Comunicaciones porque los poderes de los medios electrónicos se cruzaron en su camino y ya se sabe que a éstos ni el presidente de la República se atreve a desafiarlos. Pero en la Secretaría del Trabajo se ha lucido.
Ayer habló en sentido figurado de sus aspiraciones presidenciales violando -figuradamente- la prohibición a su equipo de distraerse con el futuro.
Javier no será candidato por ahora y quizá no tenga otra oportunidad en el futuro inmediato, porque las tribus panistas practican el canibalismo como las priístas y perredistas.
Como sea, es saludable que hable del asunto, por más que lo haga en sentido figurado.
Ya se sabe que en política nada es figurado. Todo es real.








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