Entrados en la efervescencia de las festividades patrias del aniversario de la Independencia de México, el gobierno de Hidalgo anunció la posibilidad de mudar el Grito a la nueva explanada del Bicentenario,
que se construye a marchas forzadas sobre la carretera México-Pachuca, a la altura de la colonia Venta Prieta, lo cual causó malestar entre los comerciantes del Centro Histórico, quienes dijeron que perderían alrededor de 15 millones de pesos en ventas. Ante la inconformidad de los comerciantes del primer cuadro de la capital del estado y de varios otros sectores de la sociedad, el gobierno estatal reculó en su pretensión y anunció que los festejos patrios se realizarán en la Plaza Juárez, como ha sido tradición, por lo que la administración en turno deberá esperar otra ocasión para promocionar su nueva obra con motivo del bicentenario. Llama la atención que el gobierno en turno esté ocupado en tomar decisiones "trascendentales" como dónde se llevarán a cabo los festejos del 15 de septiembre, cuando en la entidad hay problemas sin resolver, como el conflicto entre habitantes de las comunidades de El Alberto y La Estancia, el déficit de maestros y la inseguridad pública, entre otros, que son los que deberían concentrar la atención de las autoridades, y no otras cosas.








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