Haciendo alusión a la emotividad que representan los festejos del bicentenario y el centenario, el presidente Calderón dio su discurso referente al IV Informe de Gobierno, después de las interpelaciones y protestas que generaban los otros informes, se procedió a modificar las disposiciones legales para que no fuera obligatorio que el presidente se presentara ante el Congreso de la Unión a dar cuenta del estado que guarda la Administración Pública.
Veamos primero la congruencia con el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, cuya estructura se basó en cinco ejes: Estado de derecho y seguridad, economía competitiva y generadora de empleos, igualdad de oportunidades, sustentabilidad ambiental y democracia efectiva y política exterior responsable.
La ruta esbozada es hacia el 2012, cuando se pretende que la economía mexicana esté entre las treinta más competitivas del mundo, de acuerdo al Foro Económico Mundial; las tres vertientes con las que se lograría mayor crecimiento y capacidad para generar empleos eran: inversión en capital físico, capacidad de las personas y crecimiento elevado de productividad.
Los resultados anunciados en el IV informe se centran en la descripción de erogaciones en materia de programas asistencialistas, que en estricto apego a la ciencia económica es muy poco lo que abonan en materia de productividad y por ende en competitividad; apoyos vía programas, como oportunidades al campo y a la ciudad, así como seguro popular, de adultos mayores y de calidad educativa, no impactan en mayor productividad y competitividad. La mejor forma de lograrlo es a partir de empleos bien remunerados, para que el capital humano sea generador de alto valor agregado; pero estos programas asistencialistas rayan en las dádivas y la calidad educativa no llega aún a nuestras instituciones con la efectividad que el sector productivo requiere. La población no quiere despensas, quiere trabajo mejor pagado para elevar su nivel de vida.
En el rubro de incremento a la productividad, con respeto a la autonomía sindical, está la agresión a la vida sindical a Cananea y la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza, debiéndose agregar esa política el desmantelamiento de Mexicana de Aviación, en la que los trabajadores no sólo no son responsables, sino que además de ceder en sus conquistas sindicales de estímulos, están luchando por defender a la empresa, pero lo que se percibe es la bancarrota para poderlos despedir en las peores condiciones.
¿Realmente la economía mexicana está en la ruta para ser una economía competitiva en el 2012? En esta era global, los problemas generados por el nuevo paradigma de vertiginosos cambios en la dinámica de los mercados y en los procesos de producción, tienen un motor no fácil de controlar; me refiero al fenómeno tecno-productivo, al conocimiento, la investigación, el desarrollo y la innovación, que son la plataforma de la productividad y por ende de la competitividad, pero en el centro de este fenómeno está el capital humano, en el cual la calidad educativa juega un papel crítico, siempre y cuando se logre articular los programas educativos con las necesidades de los sectores productivos.
Los programas asistencialistas han mostrado su efectividad en votos por el chantaje político, pero son analgésicos para una tifoidea; el desarrollo económico requiere del crecimiento en las variables como producción e inversión, pero sobre todo en empleo, lo cual es condición necesaria para que la población logre un mayor nivel de vida; en el informe se persiste en una visión parcial de la economía nacional, que excluye una visión regional y el impacto que tiene en la actualidad, cuya transferencia de conocimientos, vía redes de valor regionales, el desarrollo tecnológico y la innovación, no le dan la trascendencia que deben tener.
*Profesor Investigador de la UAEH,
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla








Twitter
Myspace
Netscape
Yahoo
Googlize this
Facebook
.jpg)










