En Hidalgo, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) atiende a 70 mil 173 niños de cero a nueve años de edad, 36 mil 143 hombres y 34 mil 30 mujeres; lo que representa 15 por ciento de la población.
Durante el mes de octubre la faringitis aguda fue el padecimiento principal por el que se otorgó atención con 16 mil 723 consultas, seguido de rinofaringitis aguda (resfriado común), 12 mil 627 consultas, por caries dental, 5 mil 870, por diarrea y gastroenteritis de presunto origen infeccioso 4 mil 606 consultas; por conjuntivitis, mil 348 consultas; por trastornos del sistema urinario, mil 324.
De igual manera, se ofrecieron 2 mil 290 consultas a niños debido a infecciones agudas de las vías respiratorias superiores, mil 145 por epilepsia, mil 285 por amigdalitis aguda y 780 por asma.
Sin embargo, los especialistas de la institución recomendaron a los padres de familia a estar atentos no sólo a la salud física de los menores, sino también poner la debida atención a su salud mental.
En este sentido, el IMSS destacó que la depresión infantil es un trastorno de las emociones que se presenta, principalmente, entre los cinco y 12 años de edad; los niños se pueden deprimir desde el primer año de vida, cuando hace falta el apoyo y afecto materno.
En México, esta patología afecta a cerca de 3 por ciento de los infantes; los menores presentan un cuadro muy característico: rechazo al alimento, bajo peso, problemas de sueño y enfermedades recurrentes del aparato respiratorio, vías urinarias y gastrointestinales, informó el Instituto.
La depresión infantil tiene entre sus causas un origen de tipo genético, además de una fuerte carga de problemas familiares, que dañan severamente la autoestima del niño, lo que genera en él temores y ansiedades, que repercuten en sus hábitos.
La falta de atención especializada a estos infantes puede complicar severamente su salud en cuanto a problemas de aprendizaje, trastornos graves de conducta y hábitos alimenticios, así como el riesgo de atentar contra su vida, actitud que tendrá su más alta incidencia en la adolescencia, donde el porcentaje se eleva hasta 60 por ciento; por lo que no pasar inadvertidos los síntomas y acudir con un especialista que de manera oportuna otorgue el tratamiento adecuado es lo más recomendable para evitar consecuencias fatales.







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