¿Para qué sirve el amor? Fue la pregunta de mi sobrina de ocho años cuando transitamos por una calle donde los aparadores de las tiendas tenían pegados corazones y por todas partes se miraban globos en forma de corazón, no recuerdo con exactitud mi respuesta pero estoy segura que enfaticé sobre el sentido consumista de la celebración del Día del Amor y la Amistad. Había olvidado esa pregunta hasta ahora que se conjugan dos cosas: los comercios están llenos de alusiones a la celebración del 14 de febrero y la preocupación que tenemos algunas colegas sobre el alto número de jóvenes embarazadas, ellas y ellos tienen más de 18 años, cursan estudios de nivel superior y tienen conocimientos básicos de métodos anticonceptivos. Estos embarazos no deberían suceder porque en teoría entre mayor nivel de escolaridad, menor probabilidad de embarazo, supongo que el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos es una decisión tomada y asumida con sus consecuencias. Con la particularidad que los embarazos que ocurren en mujeres que aún no cumplen la segunda década de existencia, es un hecho que involucra al 17.2 por ciento de mujeres de 15 a 19 años (Unicef-México, 2016).
En dicha edad, un embarazo coloca a la mujer en peligro de no concluir su formación profesional a menos que exista un entorno familiar que apoye la continuación de sus estudios, esto último puede darse siempre y cuando las condiciones económicas y sociales de la familia tengan capacidad, en la mayor parte de los casos, las jóvenes y sus parejas deben incorporarse al mercado laboral, su inexperiencia y su falta de calificación los orilla a trabajos precarios y mal remunerados, en las situaciones de maternidad adolescente ¿cuánto puede durar el amor?
Otro hecho que pone en duda el amor es el matrimonio temprano, ¿qué posibilidades de elección puede tener una mujer que antes de cumplir 15 años ya está casada? Ellas tienen la edad para cursar el nivel escolar de secundaria pero a cambio iniciaron su vida matrimonial, no es una situación excepcional pues involucra al 4 por ciento de la población total femenina con vida matrimonial, la cifra debería ser cero, porque el matrimonio no debería ocurrir antes de concluir la educación básica y tampoco debería permitirse en menores de edad, pues resulta una total contradicción del cumplimiento de los derechos, porque las personas menores de edad no se les permite participar como votantes en los procesos electorales pero su minoría de edad no importa cuando se trata de contraer matrimonio, tal discordancia de los derechos ciudadanos ¿será en nombre del amor?
Lo que resulta cierto es que producto del amor o de una violación, México tiene niños nacidos vivos cuyas madres tienen menos de 15 años, es un hecho que sucede con mayor frecuencia en las zonas rurales, pero con mayor incidencia en hogares no indígenas. Aquí una ruptura de prejuicios, pues en diversos foros académicos y no académicos he escuchado que los usos y costumbres de los pueblos indígenas permiten todos los males sociales, no quiero decir que los pueblos indígenas carezcan de problemas, solo que dejamos de ver otros sectores de la población donde el porcentaje de hogares con mujeres que tuvieron su primer hijo antes de cumplir 15 años representan el 20.3 por ciento, en hogares indígenas dicha situación fue del 14.4 por ciento (Unicef-México, 2016), ambas cifras son preocupantes pues esas madres y sus hijos tienen mínimas probabilidades de romper con el círculo de pobreza.
¿Para qué sirve el amor? Es una pregunta cuya respuesta de mi parte sigue incompleta, porque esa maravillosa invención como forma de relación entre personas motiva el crecimiento humano pero también justifica muchas barbaridades donde las mujeres y sus hijas llevan números rojos…rojos como los corazones, globos y flores que reciben o recibieron el 14 de febrero, basta mirar el informe de los resultados de la Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres 2015 presentado por Unicef-México (https://www.unicef.org/mexico/spanish/UNICEF_ENIM2015.pdf)

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