ESTHER V
Lima

Pone peros a todo, evita la desnudez, siente asco hasta del olor que emana y cuando está a punto de llegar al orgasmo, decide parar porque ya es suficiente. Se trata de los fóbicos sexuales, hombres y mujeres con una conducta particular que muchas veces llegan a nuestra vida y no sabemos comprender.
Pero, ¿es posible padecer alguna fobia sexual? La respuesta es sí, además de ser algo que no solo afecta a pocos mortales y que muchas veces se confunde con frialdad. Se cree que este problema aqueja más a las mujeres que a los hombres y, a menudo, es causa de peleas y separaciones.
Por eso, hoy traemos para ti algunas de las fobias sexuales más recurrentes identificadas por el sexólogo Darío Ibarra Casals, de la Asociación Española de Sexología Clínica, Madrid.
Fobia sexual propiamente dicha. Se despliega en el área del propio cuerpo y en el del otro, ya sea en el acto sexual o fuera del mismo. Se expresa a través del asco, la repugnancia y el rechazo.
Fobia al desnudo. La extrema vergüenza de ver o mostrarse desnudos ante su pareja o personas de su propio sexo. Este trastorno puede originarse concretamente en el rechazo de alguna parte del propio cuerpo y, por ende, no querer mostrarlo, como el tamaño del pene, de los pechos, la celulitis y la obesidad. También puede haber un origen intrapsíquico más profundo, de tipo voyeurista-exhibicionista.
Fobia a las secreciones durante el acto sexual. Lubricación, semen, sangre menstrual, sudoración y saliva.
Fobia a los olores sexuales. Generalmente son personas que tienen que ducharse antes (y después) de tener una relación sexual, ya que los olores naturales del cuerpo, en los que se incluyen las feromonas propias y las del otro, no se soportan. Este es un rasgo de carácter típicamente obsesivo, siempre que descartemos una higiene genital inadecuada del estímulo fóbico.
Fobia al coito vaginal. Esta fobia puede expresarse en la mujer a través del vaginismo y dispareunia; en el varón a través de la disfunción eréctil, ausencia de control eyaculatorio y dispareunia.
Fobia al coito anal, hetero u homosexual. Algunos homosexuales mantienen relaciones sexuales por años sin ser penetrados o penetrar a sus parejas. En estos casos, dicha actividad no forma parte de la pareja por una subjetiva gama de motivos, aunque uno de ellos puede ser fóbico: por un lado el miedo al dolor y, por otro, prejuicios.
Fobia al orgasmo. La imposibilidad de la relajación final después de la excitación se convierte en angustia, pérdida de control y sofocación. La pérdida de control durante el orgasmo, es el motivo de dicho miedo, así como existen otros tantos.
Fobia a las ITS. El miedo aterrador a las infecciones de transmisión sexual, sobre todo al VIH, puede hacer cambiar las conductas sexuales de un individuo por un tiempo considerablemente prolongado y hasta inhibir sus prácticas sexuales con el otro.
Fobia al deseo sexual. Esta fobia generalmente conduce a la inhibición y/o a la evitación del otro posible objeto de deseo.
Fobia a la autoestimulación. Este trastorno se observa más en mujeres y generalmente son quienes nunca han mirado sus genitales en un espejo y cuando se higienizan lo hacen rápidamente para no tomar contacto prolongado con la zona por miedo a sentir placer sexual.

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