Este 5 de febrero la Constitución de 1917 cumple 100 años. Por ello, este diario buscó al profesor Roberto Zapata Wesley, jefe del área académica de derecho y jurisprudencia de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), quien en entrevista reveló que la actual constitución es un pariente lejano, muy lejano, de aquel longevo documento producto de la Revolución mexicana. Sin embargo, pese a que ha tenido más de 700 reformas, lo que ha provocado que solo conserve 10 por ciento de su contenido original, la Constitución sigue manteniendo la paz en el país, según el investigador. Esto es así porque las reformas que se han hecho no han modificado su espíritu social, el que contenía el ideario de la Revolución de 1910. Los cambios más bien se han dirigido al terreno de la economía y se han propuesto liberar sectores que fueron protegidos hace 100 años. La actual, dijo, mantiene el Estado de Derecho. Valdría la pena reflexionar sobre el legado de ese documento, porque si bien mantiene su esencia, los derechos que ahí consagra son cada vez más precarios en nuestro país. El derecho a la educación, por ejemplo. En México tenemos garantizado más o menos el acceso a la educación básica, pero los problemas empiezan en la media superior. Y no se diga en la superior. Así podríamos repasar cada uno de sus artículos fundamentales. Se trata, sin embargo, de un documento que en su época fue de vanguardia. ¿Qué sería de nuestro país si no tuviéramos esa garantía, ese fruto de la Revolución liberal? De filón. El supuesto acuerdo del movimiento antigasolinazo con el gobierno estatal ya fue desconocido por activistas que contradijeron a quienes se reunieron con el secretario de Gobierno el pasado jueves. De ese modo, queda abierta la posibilidad de que los bloqueos a diversas vías de comunicación estatal vuelvan dentro de un par de semanas, cuando entre en vigor el segundo gasolinazo del año.

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