Estados Unidos, Bolivia, la Ciudad de México y Oaxaca son algunos de los lugares donde la artista visual Alejandra Elizabeth Ibarra Uribe ha expuesto su producción de la plástica. También fue miembro del equipo que realizó la exposición de Miguel Ángel y Da Vinci en el museo de Bellas Artes y de Henry Cartier-Bresson. Actualmente es docente en la escuela asociada al INBA que se encuentra en el centro cultural regional de Zimapán y Jueza en certámenes artísticos en Hidalgo. Asimismo es la directora del Proyecto célula, un festival de arte que convoca a diferentes talentos del
Valle del Mezquital, centro
y sur de la República.
En entrevista para esta columna, compartió el interés que la ha motivado a dedicar su vida por más de 15 años al servicio de las artes plásticas; conozcamos su historia:
“Cuando cursaba la preparatoria el arte me empezó a interesar a partir de mis maestros, pues me gustaba envolverme de lleno en las actividades artísticas de la sociedad preparatoriana, participaba siempre en los homenajes escolares, especialmente en música, danza y en el periódico mural, ahí expresaba mi creatividad y mi interés por sacar un 10. En el kínder, primaria y secundaria, participaba en concursos de dibujo como El Niño y la Mar, Él es mi Papá, La Abeja, etcétera. Fue en la prepa donde decidí estudiar la licenciatura en artes visuales en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, en el Instituto de Artes.
Ya dentro y enfocada en el arte, tuve muchas motivaciones: los niños, la naturaleza, la paz, la guerra y varias acciones que el ser humano realiza con sus manos y sin ellas.
Los temas que rodean mi trabajo involucran la preocupación, el dolor, las alegrías, tristezas en las cuales se envuelve mi amor al arte. Quiero dejar huella para mí y para las personas que me han visto crecer. Cada que realizo una exposición trato de plasmar lo que mi pueblo de donde soy vive día con día. Siendo oriunda del Valle del Mezquital también plasmo actividades que mi la población de donde soy oriunda realiza para vivir, plasmo sus bellos paisajes que mi valle me regala cada día.
Creo un sinfín de mundos que ocupan mi imaginación: monstruos, sombras, miedos que me toman de la mano y que alejo con tan solo una pincelada; dejándolos marcados en el bastidor y mis esculturas con un cincel. Y sobre todo plasmo lo que me hace feliz. Soy una artista surrealista y fantástica, creo en Dios, en el infinito, el blanco y negro, como en la inmensidad de los colores, la naturaleza viva y muerta, en la noche y en el día.
¡Celebremos el Día del Amor y la Amistad, en presencia de todas las Artes!

FB: El séptimo estado

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