*Impunes también el 10 de junio de 1971 y Ayotzinapa 2014.
*La juventud de México, lo más valioso, hará el cambio democrático.

Este 2 de octubre se cumplieron 49 años de la masacre de estudiantes y civiles que el gobierno del priista Gustavo Díaz Ordaz ordenó para detener el movimiento estudiantil surgido en la capital del país en julio del mismo año, como consecuencia de la feroz represión policiaca, por la falta de libertades civiles, democráticas por el autoritarismo e impunidad que prevalecía en ese gobierno dictatorial, a la que se sumaron miles y miles de ciudadanos y que se extendió a otras entidades del país, mismo que fue aplastado militarmente en lugar de que hubiera un diálogo como pedían los estudiantes para dar respuestas al pliego petitorio que el Consejo Nacional de Huelga, formado por representantes todas las escuelas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), de Chapingo, así como otras universidades públicas y privadas enarbolaban.
Esta barbarie ordenada por el presidente de la República 10 días antes del inicio de los Juegos de la 19 Olimpiada, marcó la decadencia del modelo de gobierno priista que hoy día, a casi 50 años, ha restaurado el gobierno de Enrique Peña Nieto, porque ejerce un gobierno autoritario, corrupto y frívolo que sacrifica también a su juventud, como los seis muertos y los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, quien con su verdad histórica del hidalguense Jesús Murillo Karam, entonces procurador General de la República, han pretendido eludir su responsabilidad, complicidades y tolerancia con el crimen organizado, y se proponen, como desde 1968, no aclarar nunca estos crímenes de lesa humanidad.
En estos casi 50 años, la constante de estos gobiernos es detener todo avance democrático siempre sacrificando a los jóvenes, que son, junto a nuestros niños, lo más valioso de la sociedad, ahí está el otro priista Luis Echeverría Álvarez que el 10 de junio de 1971 mandó emboscar, golpear y asesinar a decenas de estudiantes y docentes en avenida San Cosme –frente a la normal superior–, para acallar sus protestas utilizando al grupo paramilitar Los Halcones, entrenados por el gobierno del entonces Distrito Federal, matanza que tampoco ha sido aclarada. Así han terminado en la represión, encarcelamiento y en muchos casos desapariciones, la mayoría de los movimientos estudiantiles que se han generado en estas cinco décadas en los estados de Nuevo León, Chihuahua, Puebla, Michoacán, Sinaloa, Oaxaca, Sonora, Yucatán y en casi la mayoría del país, criminalizando siempre a los jóvenes.
Las luchas estudiantiles han sido constantes, recordemos también en la UNAM el movimiento del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), estalla la huelga en 1987, y en este sexenio la huelga del IPN, en septiembre de 2014, en ambos casos siempre por reformas retrógradas y en contra del modelo educativo en ambos instituciones, en el caso del IPN en una acción oportunista del secretario de Gobernación Miguel Osorio Chong dio la cara y “renunció” a la directora general (petición no solicitada) ofreciendo la organización y la celebración de una asamblea general politécnica para revisar de fondo todos los planes, programas y el modelo educativo, resultando hasta hoy una gran mentira, pues no ha habido tal asamblea y la generación que propició el paro ya terminó sus
estudios.
En este injusto modelo económico y mal sistema político existe también una parte de los jóvenes de este país, los que no tienen oportunidad de estudio ni de trabajo, la otra cara de una realidad que nos lacera y lastima, los que copta el crimen organizado para operar sus actos ilícitos como extorsionadores, halcones, sicarios, mulas o huachicoleros, pues reciben fuertes sumas de dinero fácil, que el trabajo honesto no les da; también son usados como porros golpeadores como los que instigaron y saquearon las tiendas departamentales y comercios para desviar, desprestigiar y detener las manifestaciones en contra del gasolinazo en enero de 2017, todo urdido desde las más altas esferas del gobierno federal.
¿Qué gobernantes dirigen nuestro país? Que no protegen a las mujeres jóvenes y adultas, que por igual son acosadas, violadas, maltratadas, prostituidas, discriminadas, desaparecidas y asesinadas, y cuyas leyes e instituciones no las defienden, sino al contrario en muchos casos las criminalizan o las señalan como provocadoras o responsables de que sufran ataques y vejaciones, o en muchos estados hoy se regatean leyes a su favor y en otros casos son solo letra muerta. Demostrando así que son una clase política machista, insensible e inservible.
Por eso toma gran valor las acciones de los llamados millennials, quienes ante las desgracias recientes han tomado la iniciativa solidaria, valiente y generosa en los rescates, sin esperar la reacción de los gobiernos de la Ciudad de México y el federal, son los mismos que con las organizaciones de la sociedad civil han impedido la imposición del #FiscalCarnal, los que exigen les quiten los recursos públicos a los partidos políticos, los que también demandan transparencia en el reparto de los apoyos nacionales e internacionales y que todos los recursos financieros que se destinen a la reconstrucción sea un ente de la sociedad civil quien los administre y no los gobiernos corruptos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN) y Partido de la Revolución Democrática (PRD). Es esta juventud con la que iniciaremos el cambio verdadero en 2018.

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