¿Cuál es la diferencia entre optimismo y pesimismo? La respuesta es objetividad, no podemos ser optimistas cuando vemos la manera tan despiadada en que, los que dirigen el modelo económico del país, están llevando a la quiebra lo mejor de nuestras actividades económicas.

Tampoco podemos ser pesimistas, porque los mexicanos no se vencen, no ven la derrota como un destino, los mexicanos de a pie son creativos y saben enfrentar desafíos, para ello cuentan con talento y decisión de trabajo, insumos de sus mejores y más intensos esfuerzos, los mexicanos son reflexivos y por ello objetivos, identifican la realidad y, de su gran complejidad que representa, identifican las oportunidades de salir adelante, para ello parten de lo que están viendo y viviendo en este 2016.

En primer término se observa un PIB sujeto a constantes ajustes porque la dinámica económica entró en un pantano de estancamiento después de la caída a menos 6 por ciento en 2009 por la crisis que inició y no ha terminado, se recuperó en 2010 a 5.2 por ciento, pero de 2011 a 2015 creció en promedio 2.7 por ciento; para este año al tercer trimestre creció 2.3 por ciento pero difícilmente superará esa cifra al terminar 2016; en cuanto al PIB percápita se observa una sensible baja de 12.8 por ciento entre 2014 y 2015. Lo que denota una mayor pobreza.

Y cómo no, si nuestro campo está empobrecido por la falta de apoyos y casi nulo desarrollo tecnológico, Timothy A Wise, de la Tufts University, menciona en su Agenda para el Campo Mexicano que, desde la entrada en vigor del TLC, las compras mexicanas de maíz a Estados Unidos se han triplicado, dado que el precio del grano bajó un 50 por ciento, sacando del mercado a 2 millones 300 mil campesinos mexicanos; la explicación se encuentra en lo simétrico de los apoyos al sector agrícola, por un lado los EU duplicaron su apoyo a los productores agrícolas estadunidenses alcanzando los 8 mil millones 300 mil dólares, representando un 48 por ciento de incremento, mientras que los subsidios a los campesinos cayeron en 39 por ciento, equivalentes a 842 millones, una diferencia de 985 por ciento a favor de los productores estadunidenses y en contra de los campesinos mexicanos.

Agregue usted que los estadunidenses aplican dumping al vender el maíz 20 por ciento por debajo de sus costos, es un comercio desleal, por lo que el TLC dista mucho de ser la panacea de nuestros problemas económicos, en tanto no se negocie desde la óptica de los intereses de la nación y de los campesinos ya de por si empobrecidos; en el comercio internacional, sobre todo en materia de alimentos, debe prevalecer la transferencia de tecnologías y de conocimientos para favorecer el desarrollo de las capacidades de aprendizaje y por ende de productividad en nuestro campo.

Esta transferencia tecnológica y de conocimientos se ve casi utópica, sobre todo por la incertidumbre que representa el siguiente gobierno de EU, porque el plan fiscal de Trump ha anunciado establecer impuestos a las compras de las empresas norteamericanas y favorecer sus ventas a México, aplicando la ley del embudo, donde solo los norteamericanos salgan ganando. La negociación con el gobierno de Trump es clave, pero él no negocia, sino que impone, ¿o no?

El rezago tecnológico es el factor que no tiene en consideración el gobierno mexicano en sus llamadas estrategias de crecimiento; en el discurso que dijo Enrique Cabrero, director general de Concyt, en la entrega del Premio Nacional de Tecnología, recalcó que “la tecnología de México es básica e intermedia y para logar contar con alta tecnología, el camino es muy largo”, nuestro país está fuera del mercado de alta tecnología.

El déficit de nuestra balanza tecnológica es dramático, suma más de 324 mil millones de dólares en 2013, equivalente al 4 por ciento del PIB, pero seguimos destinando 0.4 por ciento del PIB a investigación y desarrollo tecnológico (I+D), y para 2017 se recortaron 9 mil millones de pesos, se dice que las empresas son las que deben invertir en ese rubro, pero se enfrentan a incrementos en los impuestos a la nómina que se aplicarán en los estados, ¿cuáles son los incentivos para que las empresas mexicanas inviertan en I+D?, si a las pymes se les trata fiscalmente igual que a las grandes. En 2015 se concedieron 9 mil 369 patentes, de las cuales 95.5 por ciento fue para extranjeros, por eso son competitivos.

La corrupción ocurre en todos los escenarios de la vida de los mexicanos, por eso el país pasó del lugar 72 al 95 en el ranking de los más corruptos, la criminalidad ha hecho del secuestro, la venta de órganos, del asalto y del cobro por derecho de piso toda una industria, cuentan con armas letales como antitanques, granadas, pistolas y rifles de alto poder. ¿Por dónde pasan?

Frente a este deterioro social y económico, lo único que se fortalece es la desigualdad, para muestra un botón, hay mexicanos de primera que recibieron medio millón de pesos y más de aguinaldo representando el uno por ciento; los de segunda que recibieron menos de 100 mil representando el 14 por ciento; los de tercera recibieron menos de 20 mil y suman el equivalente a 42 por ciento, y los que no han recibido, el 43 por ciento. Esto es reflejo de una sociedad plutócrata. Cómo podemos estar optimistas, tampoco pesimistas, seamos objetivos. ¿No lo cree usted?

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