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De donde provengan –Reforma, El Universal, SDP Noticias–, encuestas indican que si mañana fuera la elección presidencial ganarían o Margarita Zavala por el PAN o Andrés Manuel López Obrador por Morena. A Osorio Chong y a la manada priista la envían, invariablemente, al tercer lugar.
En donde se discuta –corrillos políticos, cafés, restaurantes, plaza pública–, el sentir ciudadano es: o Margarita o AMLO, aderezado con un rotundo: ¡que el PRI ya no regrese a Los Pinos!
Con quien lo escriba o analice en los medios –exceptuando, por supuesto, a las plumas oficialistas (peñistas-salinistas) claramente identificadas y que si por ellas fuera, solamente el PRI debería competir en 2018 y al estilo de José López Portillo, únicamente debería haber un candidato a la presidencia: el del priismo–, el pulso refleja y respalda lo que apuntan las encuestas: dentro de 19 meses el PRI saldrá vapuleado de la casa presidencial y una de dos: o regresa el PAN o se estrena López Obrador.
Algunos dirán: falta mucho para la próxima elección presidencial. Medido en tiempo normal, pueden tener razón. Pero medido en tiempos políticos –con sus ritmos y circunstancias–, la realidad es que ya no queda tiempo para modificar el panorama político-electoral-sucesorio para relevar al empequeñecido y aborrecido Enrique Peña Nieto.
Lo explicamos:
De aquí a 19 meses –bajo el parámetro de los tiempos políticos– ya no surgirá una figura de arrastre dentro de los partidos que sacuda los pronósticos. Ni en el PAN habrá alguien por encima de Margarita Zavala ni arriba de AMLO en Morena.
Si los panistas son pragmáticos se deben olvidar de disputas internas y unir fuerzas para apuntalar a Zavala, sobre todo hoy que Ricardo Anaya fue un “cerillo” que ardió demasiado pronto, encendido por sus propios enredos financieros, y un Moreno Valle que apesta a priismo, con fuertes tufos represores similares a los de su tristemente célebre paisano: Gustavo Díaz Ordaz y que, según las encuestas, nada más no tiene posibilidades de ser presidente.
Por Morena, no hay otro más que López Obrador, puntero en las encuestas, con grandes posibilidades y probabilidades de ser presidente de México en su tercer intento. Sí, como el brasileño Lula. A pesar de la maquinaria priista-partidista de pactos inconfesables y propagandas negras, AMLO se ha mantenido en la línea de competencia. Allí están las encuestas.
¿Y el PRI? Cómo estará de famélica la caballada que Osorio Chong –un burócrata de medio pelo sin discurso sólido ni brillantez en sus ideas, rebasado por la violencia desbordada en el país y que es producto del viejo priismo, con todos sus pecados, vergüenzas y vicios–, es el mejor posicionado, por decirlo de alguna manera, lejano de Margarita Zavala o de AMLO, con un PRI hundido en un tercer lugar que, ante el derrumbe de Peña Nieto, bien podría acabar mano a mano con el PRD en un desplome de dimensiones históricas.
¿Qué se incluyen, con calzador, como posibles candidatos del PRI a José Narro, a Claudia Artemiza Pavlovich o a José Antonio Meade? Los tres son producto más de las relaciones públicas que de la fortaleza política de cada uno. Narro está entre los peores rectores de la UNAM y su promoción política es patética. Pavlovich –impulsada únicamente por vínculos familiares por Imagen TV más que por alguna trayectoria ejemplar o sólida dentro de la política– apenas y sería relevo de Manlio Fabio (cabeza del Grupo Sonora y de buena parte del priismo), en caso de que Beltrones fracasara en su intento de ser candidato presidencial. Una segunda opción del grupo beltronista, pues. ¿Y Meade? Ni siquiera es priista. Así de famélica anda la manada priista.
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Margarita Zavala, primera presidenta de México. Andrés Manuel López Obrador, presidente de México al tercer intento. ¿Cuál opción será la vencedora en 2018? Depende de varios factores:
Primero, en el caso de Zavala, que su partido, el PAN, entienda desde ahora que no hay otro candidato –en este caso candidata– más viable que Margarita para pelear la presidencia en 2018. Ni Anaya tiene la presencia política ni el arraigo partidista de Margarita dentro del panismo, ni Moreno Valle cuenta con el respaldo suficiente entre los militantes y es visto, inclusive, con desconfianza y hasta con desprecio por los panistas, dada su formación, mañas y costumbres priistas.
Si en el PAN fueran prácticos –condición valiosa dentro de la política–, mañana mismo cerrarían filas en torno a Zavala y desde ahora respaldarla y apuntalarla para llegar sólida a la elección presidencial. ¿Qué esperan?, es la pregunta que se hacen dentro del mismo PAN.
Si AMLO fuera pragmático –debemos reconocer que su discurso ha dado un viraje evidente, menos estridente y violento, más concertador y benévolo, hablando inclusive de “perdones” y de “borrón y cuenta nueva” si gana en 2018–, que nadie se llame sorprendido si llega a Los Pinos. López Obrador es un animal político que ha sobrevivido a los embates furiosos del establishment anclado en el poder, nutrido por los odios priistas-salinistas que ven con pavor que AMLO sea presidente de México.
¿Qué otras opciones hay? En el PRD, la situación interna es de vergüenza.
¿Cómo estarán las cosas que los mejor “posicionados” son Miguel Ángel Mancera y Silvano Aureoles, quienes apenas y son mencionados en las encuestas? Mancera, el aspirante “un dígito”, tan solo recibe entre 4 y 6 por ciento de posibilidades de ser presidente. Y eso que iría por el PRD, por lo que se tendría que considerar que le ayuda la estructura partidista. Como independiente, es apabullado por otros nombres: el Bronco, Castañeda, Ferriz de Con. Y Silvano, es un chisguete.
¿Y los independientes? Esa será una historia que abordaremos en próximas entregas.

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