Iniciamos 2018 con ánimos renovados, deseando a todos los familiares, amigos, compañeros y cercanos los mejores deseos de salud y prosperidad para este año, con un mundo mejor, de oportunidades para todos, convencidos de que podemos mejorar nuestra democracia, rescatando valores humanos, convicciones, principios, con fe y esperanza de un cambio de régimen que transforme de fondo las desigualdades, mejore la economía y la paz social. Somos parte de una nación con mucha historia, con una vasta cultura, de profundas raíces que nos dan identidad y con riquezas naturales que nos hacen una gran nación.
La realidad que hoy vivimos de crisis política, económica y social, así como de inseguridad no es lo que nuestros ancestros, líderes políticos históricos, abuelos y padres nos legaron. Los avances tecnológicos a pasos agigantados en todos los órdenes, la globalización, el surgimiento de las redes sociales han venido evolucionando, modificando teorías y conceptos de las ciencias que nos vienen dando un mundo diferente al que teníamos en el siglo pasado y las nuevas generaciones tienen el derecho de acceder a ese conocimiento, aprovechar y ser parte de un desarrollo más igualitario, equitativo e incluyente en el que todos se beneficien.
México con todo su potencial humano, sus riquezas naturales, su biodiversidad, sus mares, su magnífica geografía y patrimonio cultural, no está beneficiando a toda su población como debiera ser en cualquier país democrático, como los hay en el mundo. Con todo este potencial y capacidades, la mayoría de los mexicanos no son parte de la prosperidad y el derecho al buen vivir que a todos corresponde, pues hoy la brecha entre los más ricos, la llamada clase media y los pobres es cada día mayor, pues ha propiciado que solo un pequeño grupo sea multimillonario, generando graves desigualdades, pues una inmensa mayoría de mexicanos sobrevive con muchas penurias.
Esta situación está generada en primer lugar por la visión que nos vienen imponiendo los grandes centros financieros de los países imperialistas y hegemónicos de Europa y de Estados Unidos principalmente, que fieles a su doctrina del mundo libre y de la economía de mercado, son quienes marcan el rumbo del planeta, desestabilizan e invaden países, provocan guerras, quitan y ponen gobiernos, inventan epidemias, generan miedos, se apropian de sus riquezas naturales –y nos imponen sus políticas económicas neoliberales depredadoras generadoras de pobreza y daños irreversibles al medio ambiente. Lo que manda es el dinero y el enriquecimiento para unos cuantos, ese es el ADN del capitalismo salvaje.
En México, tienen a sus máximos representantes y socios a toda la camarilla de políticos, gobernantes y empresarios afines a esa ideología encabezados por Carlos Salinas de Gortari y sus pupilos Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y todos los neoliberales que se apoderaron a la mala del PRI y PAN, quitando a esos partidos sus banderas sociales e ideológicas que les dieron origen y fueron parte de su historia, reduciéndolos a simples maquinarias electorales fraudulentas, escuelas de delincuentes políticos deshonestos, cuya muestra es que son los responsables directos de la corrupción e impunidad que prevalece en el país, así como el auge de la delincuencia organizada, imparable, la degradación de las instituciones y el declive democrático. Quienes son responsables del Pacto por México con sus reformas estructurales, en la que se llevaron de corbata a los despojos del PRD como comparsa.
Esta clase política que solo ve su interés y futuro político son los responsables de los retrocesos y calamidades que existen y se aprestan a continuar en el poder a como dé lugar, deben de ser echados a un lado por la vía de las urnas el próximo primero de julio, cuando se elija al próximo presidente de la República, nuevo Congreso de la Unión, algunos gobernadores, diputados locales y presidentes municipales; México necesita reiniciar la transición a la democracia perdida en la fallida alternancia desde el año 2000, y esto solo lo podemos hacer la mayoría de ciudadanos con un voto razonado y libre.
No se trata de caer en el juego de que todos los políticos son iguales de mentirosos y rateros y no ir a votar, eso solo beneficia a los partidos del no cambio: PRI, PAN y PRD, tampoco creer que hay un salvador que todo lo puede y que por arte de magia solucionará los graves problemas con un dedito, la solución la tenemos todos siendo parte de la construcción de un proyecto alternativo de nación y apostar razonablemente por él y en ello considero que hay que dar seguimiento a lo que está planteando Andrés Manuel López Obrador proponiendo junto con un equipo de empresarios, especialistas, académicos y líderes sociales, ya que tienen bases sólidas de solución y deben ser escuchados revisando su viabilidad, sobre todo la de parar en seco la corrupción e impunidad, reducir los gastos innecesarios del gobierno y retomar el Estado de Derecho. Lo que viene no es una elección más, se decide el futuro de las próximas generaciones. No dejemos que otros decidan por nosotros.
PD: A un año del asesinato de Alan Geovanny y Freddy Cruz en Ixmiquilpan a manos de las policías federal y estatal, sigue sin haber justicia.

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