No tardan en aparecer —y a todo trapo—entre discursos desangelados, fanfarrias, colgajos, muros, gallardetes y en barras televisivas “triple A” las consignas rancheras que sostengan el retorno del viejo populismo de derecha, del nacionalismo más rancio y conservador, que pretende volver por sus fueros ante la devastación causada miserablemente por pachucos y toluquitas.
No será para menos. Los presidenciables, imitamonos de siempre, fieles repetidores de las consignas que provienen del exterior y de los estertores de sistemas agotados, querrán aprovechar el brinco para recetarnos una serie de medidas que las economías industriales exigen aplicar para solucionar añejas cuentas atrasadas.
Los enanos políticos de este circo van a querer adoptarla de inmediato, toda vez que en el Imperio y en los países europeos está teniendo un fuerte impacto entre la masa de electores y, lo que es peor, entre la importantísima franja de nuevos sufragantes, los millennials, que como usted y este escribidor hemos comentado desde hace meses, con su enorme cuota de votos fijarán el rumbo y el ritmo del pandero.

El republicano se monta en los desplazados salariales

Pero no podemos caer en el espejismo de ese sonsonete truculento. Allá afuera tiene éxito porque ya han ensayado todas las vías y modelos de desarrollo, sin encontrar la salida. Unos, porque han sido dirigidos desde siempre por cúpulas financieras codiciosas y otros porque carecen del empuje de una fuerza laboral joven y emprendedora.
El republicanismo conservador estadunidense lo enjareta en cada discurso, ha sido la base para el despegue engañoso de Donald Trump. Al arreciar sus apariciones en las otrora ciudades industriales, modelo del capitalismo mercantilista, ha dirigido sus mensajes hacia trabajadores desplazados y sin vivienda, arrasados por sus proverbiales altos salarios y los costos del ensamble que las empresas se niegan en redondo a solventar.

Ensambladoras atraídas a México por los salarios de hambre

Así pasa en Detroit, la antigua capital occidental del automóvil, convertida hoy en un amontonamiento de edificios compactados –la gente ni siquiera puede pagar las rentas y todo se hace en aras de la habitabilidad y la foto–, parálisis comercial y calles abandonadas. Es el mejor pretexto para continuar sembrando su discurso de odio hacia los migrantes, competidores natos de sus oportunidades, apodados injustamente como violentos y criminales sin mecate.
Desde ahí, Trump arremete contra los proyectos de Ford, Chrysler o cualquiera otra que desea migrar hacia el territorio mexicano, con sus ensambladoras en búsqueda de salarios de hambre, condiciones paupérrimas de trabajo, exenciones fiscales e infraestructura para la exportación, como acá se estilan. Trump se encarga de derruir sus ilusiones, “abogando” por los derechos de los trabajadores estadunidenses.
No porque su ideología esté, de ninguna manera, del lado de los vulnerables y los oprimidos, sino porque mata dos pájaros de una sola pedrada: esquiva la ineludible obligación del gobierno de reglamentar las estratosféricas utilidades de las armadoras y consigue el voto de la masa obrera, creándole los fantasmas adecuados.

Donald Trump y sus semejanzas con aquel obispo de París

Es imposible no recordar la estrategia seguida por Guillermo de Auvernia, el ambicioso obispo de París, profeta del populismo de derecha a principios del siglo XIII, cuando ante la amenaza de la fiebre bubónica buscó el mejor señuelo en su ambición de conseguir el trono de San Pedro en El Vaticano.
Mandó a sus enfurecidos fanáticos a matar todos los gatos y a las brujas que encontraran en la Ciudad Lux, culpables de la peste, mientras los ratones, los verdaderos transmisores, se expandían de manera geométrica, causando la hecatombe. Sincrónicamente, morían 70 millones de europeos, la mitad de la población mundial conocida.
Pero la estrategia del obispo de París funcionó, mientras no fue descubierta su verdadera intención de consentir a la población herética, a base de placebos y mentiras sociales y políticas. Cuando la gente supo que los roedores transmitían la peste bubónica, Guillermo de Auvernia ya había pasado a mejor vida.

España para los derechistas y populistas conservadores

Hoy, la historia se repite con distintos actores políticos, pero poseídos del mismo trasunto eidético y de la misma ambición de poder. Los viejos sistemas monárquicos y hasta los parlamentarios europeos están poseídos por el falso miedo a la expansión industrial, destruida de antemano por dirigentes autistas e ignorantes.
En España continúa creciendo el voto derechista y populista, en desmedro de la aplicación de un modelo de desarrollo real, que grave a las empresas y ayude a los vulnerables, que expanda los programas de política social en favor de la población desprotegida, único sustento del poder, única función de los gobiernos desplazados.
Las formaciones derechistas y populistas conservadoras españolas siguen ganando adeptos, escudadas en su hipócrita apoyo al separatismo catalán, vasco, valenciano, gallego y los que se acumulen. Los autonomistas interesados, de plácemes. Ya tienen quien les haga el trabajo sucio, entre las masas, de esquivar impuestos y cualquier acción de la justicia. Los pobres, que se jodan.
‎El separatismo ibérico es irrefrenable, porque tiene enfrente al mejor objetivo, a un inmejorable payaso de las cachetadas: una monarquía displicente, abúlica y aborrecida por las grandes franjas de electores. Todo lo que propongan en la Cámara, así sea lo más descabellado, será aprobado de inmediato.

En Inglaterra, el Brexit fue un auténtico balazo en el pie

Dígalo si no, la investidura esquemática y maquillada del gobierno timbiriche del conservador Mariano Rajoy, sentado en la presidencia del gobierno por una mayoría arreglada en las cúpulas empresariales y de las tecnologías de punta española, con el voto a regañadientes de las formaciones populistas y la repulsa de la opinión pública informada.
Aunque en Alemania y países adyacentes, la migración africana constituía una oportunidad invaluable para que la fuerza productiva en edad de trabajar, subvencionara las pensiones de la población envejecida, los dirigentes conservadores tomaron el camino fácil de encerrarse dentro de sus muros. Lo mismo pasó en el fallido experimento inglés del ‎Brexit, un auténtico balazo en el pie. Nadie ha pagado las consecuencias.

Mientras, los atracomulcas solo en sus bisnes y sus moche$

‎Así como nadie experimenta en cabeza ajena… cuando experimenta. El método del ensayo-error es todavía insustituible, y más tratándose de plebiscitos sociales. La pandilla atracomulca en el poder está absuelta de este remedio, porque simple y sencillamente, ya es imposible que piense… o que entienda lo que pasa más allá de sus narices. Para ellos, la solución no está en algún modelo de desarrollo, es solo el entreguismo y sus moche$, mientras nadie toque sus ganancias.
Allá afuera pueden sonar las fanfarrias y hasta el ruido ensordecedor de las panoplias. Se puede caer el mundo, ellos están solo en lo suyo, que nunca será lo mismo de lo que piensa el pueblo. Así nunca tendrán un solo argumento para contestar las arremetidas de cualquier tipo de oposición. Son más débiles que un castillo de arena.

Todavía estamos a tiempo de abogar por la lucidez de la nación

Debemos poner las barbas a remojar.‎ No tragarnos las ruedas de molino que en desbocada campaña utilicen como salvoconducto los próceres nacionalistas de huarache, que quieran matar víbora en viernes. El nacionalismo mexicano, en virtud de su eterna lucha contra los imperios, está por encima de las filigranas de los sistemas envejecidos. Todavía es tiempo de abogar por la lucidez de la nación.
Nuestro primer compromiso, y a lo mejor ya el único que podamos intentar, está del lado de las franjas vulnerables‎ que no tienen pan, paz, trabajo, salud, seguridad, educación, vivienda, ni los mínimos satisfactores de vida digna, a pesar de lo que digan los rateros mentirosos como Videgaray y el charlatán Meade. Lo demás, es cuento de filibusteros.
‎Es la última llamada.
¿No cree usted?

Índice Flamígero: Pablo Gamboa, hijo de usted ya sabe quién, está instalado en el berrinche infantiloide. Todo porque en la asignación de partidas presupuestales en San Lázaro, a su Comisión del Deporte le tocaron cero pesos y cero centavos. En la misma situación se encuentra Sylvana Beltrones, heredera de quien usted se imagina: tampoco le fueron concedidos recursos a la comisión de Salud en la que ella funge como secretaria. ¡Qué feo se lleva César Camacho con Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones!, ¿o no? + + + Pues resulta que, tras el escándalo con la cuadrilla fílmica de Alfonso Cuarón, el jefe delegacional en Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, anunció el despido de Mario Montes, pero… ¡lo había separado del cargo de director de Mercados y Vía Pública un día antes! Ahora Montes va a demandar al zacatecano por daño moral, al achacarle los hechos en los que sí participó un tal Domínguez, sobrino de Dante Delgado Rannauro. + + + Y si quiere soltar las carcajadas para iniciar feliz esta semana, le recomiendo ver en YouTube los videos de la recepción oficial y comunicado conjunto de la visita del presidente de la Confederación Suiza en Palacio Nacional el viernes más reciente. Va a notar varias joyas. 1) El chacoteo de la delegación mexicana antes y después de la presentación de la misma al invitado, en contraste con la sobriedad y respeto de los suizos y lo que ordena el protocolo. 2) Las explicaciones de EPN a su invitado de los murales de Diego Rivera. Su inglés oxfordiano y su profundísima cultura dejaron boquiabierto al invitado, a tal grado que la traductora y el curador del mural se morían de la pena. 3) En la ceremonia de firma de los diversos instrumentos de colaboración mutua, la ausencia de protocolo e improvisaciones fueron la nota. El güero de rancho Gerardo Ruíz Esparza, alias El Artista, en plena ceremonia aprovechó para tener acuerdo con EPN, para el desagrado notorio de éste. Ah, en la parte de los comunicados conjuntos, EPN dio la impresión de que, en el mejor de los casos, estaba distraído, con güeva o medio pirulo. Su lenguaje y palabras notoriamente adolecieron preparación mínima (le valió madres leer el dossier de la visita), ya no digamos conexión, congruencia, continuidad, sintaxis y prosodia. El uso del estribillo “precisamente”, varias veces en cada expresión, le perforó el oído hasta al portero de la puerta Mariana. O no durmió, o La Gaviota (ausente) le armó un acostumbrado sainete, le tijereteó los pasaportes, o él estaba bajo el influjo de alguna sustancia, además de las consabidas y notorias limitaciones del personaje. Dio la impresión que recibir a su invitado era puro trámite. ¡Qué pena con los compadres suizos!, ¿o no? + + + El contraste nos los brinda don Alfredo Álvarez Barrón: “Por primera vez en la historia de nuestra ejemplar democracia, un ciudadano apartidista, honesto y de intachable reputación moral ha renunciado, voluntariamente, a recibir salario alguno por desempeñar un cargo de elección popular. Julio César Ramírez López, presidente municipal de Río Grande, Zacatecas, declaró que es un compromiso personal donar íntegramente su salario para beneficiar a personas o asociaciones civiles que soliciten ayuda económica, y aprovechó el tema para darles una pequeña lección a nuestros honorables políticos, que a pesar de la grave situación que prevalece no solo en Zacatecas sino en todo el país, defienden, hasta con las uñas, los sueldos estratosféricos y jugosos bonos de productividad que ellos mismos se asignan. ‘A mí no me afecta donar todo lo que gano porque tengo lo suficiente para mantener a mi familia, respeto el sueldo de las otras personas porque me imagino que viven nada más de eso; si el gobierno se los permite, en su conciencia quedará’. Con éste tipo de candidatos ciudadanos tal vez aún podamos salvar a México, o como dirían los panistas de golpe en pecho al reclamar su mochada: De que se puede… se puede.” Y, con fina ironía, El Poeta del Nopal comenta: “¿Un prietito en el arroz / o un garbanzo de a libra? / un tipo con buena vibra / que suma de dos en dos; / vocero de los sin voz, / hombre ideal para el puesto, / dosifica el presupuesto / sin reclamar un salario, / el caso es extraordinario: / ¡zacatecano… y honesto!”. A’i le hablan, doctor Monreal.

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