Los ayuntamientos de Pachuca y Mineral de la Reforma son los que reciben los presupuestos más elevados de la entidad. El primer municipio dispondrá de 758 millones de pesos para 2017, mientras que Mineral de la Reforma tendrá 289 millones. Entre ambas alcaldías ejercerán mil 47 millones de pesos que, en realidad, se gastarán en una misma zona metropolitana: la de la capital del estado. Por eso es de suma importancia que la ciudadanía, y por supuesto los medios de comunicación, estemos al tanto de cómo los gobiernos ejercen el presupuesto, que es aportado por nosotros los contribuyentes. El del año entrante será un ejercicio histórico puesto que ambos gobiernos están presididos por alcaldes emanados del Partido Acción Nacional (PAN). Esta circunstancia permitirá, en primer lugar, ver de qué manera cerraron sus cuentas públicas los gobiernos priistas anteriores. Y si analizamos las declaraciones de los alcaldes de Pachuca y Mineral de la Reforma, Yolanda Tellería y Raúl Camacho, podemos inferir que los gobiernos anteriores no se distinguieron por ser pulcros en sus cuentas públicas. Principalmente el exalcalde de Mineral de la Reforma, Filiberto Hernández, quien dejó a su heredero un desastre en las finanzas públicas. Por eso el gobierno panista actual ya prepara los expedientes para denunciar penalmente a su antecesor por las malas cuentas que dejó. Y en cuanto al actual gobierno panista de Pachuca,  la ciudadanía que confió su voto espera ver que las cosas cambien. Por eso, resulta imprescindible que el actual ayuntamiento revise si está ejerciendo los recursos conforme a las expectativas que creó. ¿Es justo que el actual Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Municipio de Pachuca (SUTSMP) reciba 3.7 millones de pesos del ayuntamiento? ¿Es justo que casi la mitad de ese dinero se vaya para las celebraciones de los sindicalizados? Debe haber multitud de opiniones al respecto, pero los ciudadanos, los gobernados, somos quienes debemos estar enterados, de primera mano, qué hace el gobierno con los recursos públicos. De filón. Resulta curioso, por decirlo de alguna manera, que mientras la administración estatal de Omar Fayad Meneses presume que su gobierno ha recibido la renuncia de mil 300 trabajadores, ahora la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo anuncie la apertura de 105 plazas administrativas para diversos planteles educativos. Se supone que están debidamente justificadas. Pero… no deja de ser paradójico.

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