Muchas cosas cambiaron en México después de 32 años de ocurridos los fatídicos terremotos de 1985, lo que no cambió fue la incapacidad e ineptitud del gobierno para enfrentar y atender la emergencia generada por los sismos del 7 y 19 de septiembre que sacudieron no solamente a Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Puebla, Estado de México, Morelos y Ciudad de México, sino también la conciencia de miles de ciudadanos que cayeron en cuenta de que no necesitan de gobernantes para organizarse y rescatar al país de la desgracia.Muchas cosas cambiaron en México después de 32 años de ocurridos los fatídicos terremotos de 1985, lo que no cambió fue la incapacidad e ineptitud del gobierno para enfrentar y atender la emergencia generada por los sismos del 7 y 19 de septiembre que sacudieron no solamente a Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Puebla, Estado de México, Morelos y Ciudad de México, sino también la conciencia de miles de ciudadanos que cayeron en cuenta de que no necesitan de gobernantes para organizarse y rescatar al país de la desgracia.El gobierno en sus tres órdenes –federal, estatal y municipal– demostró, otra vez como hace 32 años, su “discapacidad” para enfrentar una situación de emergencia ante desastres naturales, aunque lo nieguen y monten “telenovelas” como el caso de la “niña fantasma” Frida Sofía para desviar la atención de la opinión pública y mostrarse como muy preocupados y ocupados por los damnificados.Nuevamente como en 1985, los gobernantes quedaron rebasados por la solidaridad de miles de ciudadanos, en su mayoría jóvenes, quienes sin más herramientas que sus manos removieron toneladas de escombros para rescatar a los sobrevivientes de las ruinas de lo que antes fueron casas y edificios.Hace 32 años, el presidente priista Miguel de la Madrid Hurtado con todo su gabinete legal y ampliado quedó “paralizado” sin poder reaccionar ante la tragedia, ya que su primer mensaje a la nación lo dio tres días después de ocurrido el terremoto; además, rechazó la generosa ayuda ofrecida a México por la comunidad internacional, pues no la consideraba necesaria.En los pasados sismos del 7 y 19 de septiembre, tal como ocurrió en 1985, fueron los ciudadanos, no los gobernantes ni políticos, los que generosamente se desprendieron de su patrimonio para comprar y donar toneladas de víveres para auxiliar a los damnificados.Lo que sí hicieron los gobernantes fue aprovecharse de la generosidad de los ciudadanos para beneficiarse políticamente. Por ejemplo, la presidencia de la República se evidenció públicamente a través de un tuit: “México aún te necesita. Apoya con casas de campaña, lonas y cobijas para las familias damnificadas por los #sismos. #FuerzaMéxico”.Pero qué poca vergüenza tiene la presidencia… todo lo quiere sacar de la generosidad de los ciudadanos en lugar de “apretarse el cinturón” y reducir puestos de mandos superiores, al fin y al cabo que nada se perdería si ponen en la calle a esos vividores del presupuesto público.En Morelos, gobernado por el perredista Graco Ramírez Abreu, los tráilers y camiones llenos de víveres fueron desviados por la policía y funcionarios de gobierno a las bodegas del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) con la finalidad de meter la ayuda en cajas con propaganda gubernamental y así pararse el cuello de que estaban apoyando a los damnificados.Afortunadamente hoy cualquier persona, gracias a la tecnología, puede documentar las transas y abusos de los gobernantes, como sucedió en Morelos con el presunto acaparamiento de toneladas de víveres donados por los ciudadano para los ciudadanos, como fue denunciado por varios artistas, líderes religiosos y donantes.Por tal razón, abro un paréntesis para señalar que es fundamental que ahora que en Hidalgo está el proceso para la designación del fiscal especial anticorrupción, los diputados locales por primera vez hagan uso de la autonomía de la que gozan como Poder Legislativo y no pierdan la oportunidad de nombrar a un fiscal que tenga plena autonomía e independencia a fin de que pueda combatir realmente a la corrupción y abone al fortalecimiento de la rendición de cuentas.Regresando al caso de los sismos, el “atraco” de las donaciones de la población se presentó prácticamente en todas las entidades afectadas por los sismos, de acuerdo con las denuncias de los propios damnificados, quienes permanentemente se quejan de que no reciben las generosas donaciones del pueblo. Las preguntas que surgen son: ¿dónde está la ayuda? ¿Quién la acaparó? ¿Por qué no se entrega?También cabe reflexionar en lo siguiente: ¿dónde está todo el dinero que el gobierno federal recauda a través del pago de impuestos, del cobro de la energía eléctrica, de la venta de gasolinas, del cobro de peaje? ¿Para qué pagar con nuestras contribuciones a gobernantes zánganos que todo quieren sacar de los ciudadanos?Hoy, como hace 32 años, quedó demostrado que un pueblo unido y solidario no necesita de gobernantes ni políticos parásitos, por eso es momento de organizarnos para reconstruir a México y sacar el pesado cascajo que representa la clase gobernante, los partidos políticos y todas aquellas instituciones inútiles que solo significan una enorme sangría de fondos públicos, o ustedes ¿qué opinan?

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