No cualquiera puede presumir lo que Javier Hernández Balcázar albergará por un buen rato. No todos tienen la facultad de medirse con los grandes, los históricos de su propio país que han dejado una huella imborrable en el imaginario colectivo de los aficionados al balompié. Y es que bastaron ocho años para que Chicharito se convirtiera en el máximo goleador en la historia del conjunto tricolor. Menos de una década. Menos de la mitad de lo que dura una carrera futbolística promedio.
Desde 2009, Hernández se incorporó a la selección absoluta para convertirse en un elemento inamovible y probar, una y otra vez, que puede ser un artillero contundente sin importar que sus anotaciones carezcan de estética. “Un gol es un gol”, dirían en el llano. Y en su caso fueron 46 los que le valieron empatar el récord de otro monstruo de la delantera nacional: el legendario Jared Borgetti.
Desde aquel gol ante Francia en el Mundial de Sudáfrica, CH14 se ganó el respeto de miles, hecho que lo catapultó al Manchester United, donde vivió sus mejores momentos de la mano del mítico Sir Alex Ferguson. En el Real Madrid no corrió con tanta suerte, pues debía enfrentarse al reto de mandar al banquillo a gigantes de la talla de Karim Benzema y Gareth Bale. Sin embargo, una vez más logró escribir su nombre en la historia al anotar de último minuto para clasificar a los merengues a la semifinal de la Champions League en 2015. Y qué decir de su club actual, el Bayer Leverkusen: ídolo y goleador que, pese a haber atravesado un bache de más de 800 minutos sin anotar, logró volver a hacer lo que mejor sabe. En resumen: Chicharito siempre se sale con la suya.
Así, Javier, en su versión Krilin de “Dragon Ball Z”, ingresa de forma oficial a los anales de la historia del futbol nacional. El récord le llega en tiempos en los que los héroes y las figuras escasean en nuestro país. Ya hemos discutido en este espacio si es prudente comparar a Hernández con otros grandes de la talla de Cuauhtémoc Blanco, Rafa Márquez o Hugo Sánchez. Sin embargo, tras recorrer su exitosa y aún corta trayectoria, podemos concluir que, para bien o para mal, nunca ha habido ni habrá nadie como Chicharito: el que anota como sea, pero anota. El que siempre se sale con la suya.

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