50 años del estadio Azteca y las mujeres futbolistas

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Ya son 50 años de vibrar con el grito de gol en sus tribunas. 50 años de ser testigo de anotaciones memorables como la de Manuel Negrete en el Mundial México 1986 o el autogol fatal del Gato Marín, arquero inolvidable del equipo Cruz Azul. La mano de Dios en gol de Maradona y la magia del futbol brasileño en el Mundial de 1970.
El estadio Azteca, el majestuoso escenario del deporte más popular en el mundo tiene ya cinco décadas de existencia. Fue diseñado por Pedro Ramírez Vázquez. Tiene capacidad para más de 100 mil espectadores. Pero en este mismo terreno, ahora que celebramos otro aniversario, no debe olvidarse que 11 mujeres acariciaron la gloria y también gritaron gol con toda su alma.
En agosto de 1971, México fue sede del segundo Campeonato Mundial de Futbol Femenil, solamente cinco equipos se enfrentaron: Argentina, Dinamarca, Italia, Francia y México. Las jugadoras mexicanas realizaron un extraordinario papel pues lograron el subcampeonato. Ellas fueron:
Portería: Yolanda Ramírez y Elvira Aracen.
Defensa: Irma Chávez, Martha Coronado, Bertha Orduña, Paula Pérez y Lupita Tovar (capitana).
Media cancha: Elsa Huerta, Alicia Pelé Vargas y Patricia Hernández.
Delantera: Patricia Hernández, Silvia Zaragoza, María Eugenia Peque Rubio, Eréndira Rangel, Sandra Tapia, Teresa Aguilar, Lourdes de la Rosa y María Hernández.
Esa final en verdad fue memorable. Antes del gran partido, hubo un encuentro preliminar de otras mujeres, las artistas y las cantantes. Y entraron a la cancha desde Carmen Salinas, Susana Alexander, Angélica María, Alejandra Meyer y Cristina Rubiales. El único gol de ese encuentro lo anotó Verónica Castro, que lo celebró lanzando besos al público.
El encuentro central fue México-Dinamarca, las mexicanas venían muy fortalecidas pues en la semifinal vinieron de atrás para empatar y ganar a la selección italiana que era una de las grandes favoritas. Lamentablemente para los fanáticos nacionales, nuestras seleccionadas perdieron tres goles a cero. Sin embargo, lograron ser subcampeonas.
La mejor jugadora mexicana en ese corto campeonato fue Alicia Vargas la Pelé, ya con el apodo podemos suponer la gran calidad técnica y el talento de esa joven de trenza que lograba dar pases de oro y dominar el balón de manera admirable. Aunque también la Peque Rubio destacaba por su manera de correr por cualquiera de las bandas y lograr superar a las grandes mujeres europeas que la marcaban. Por ser mi tocaya, Elvira Aracen resulta inolvidable para la niña Elvira que la veía desde la televisión y se emocionaba como nunca. Nuestra portera nacional siempre lucía una cinta tricolor en su frente. Fuerte y segura, atrapaba los balones. Los goles que recibió esa mañana de agosto fueron realmente anotaciones de gran calidad y que resultó imposible detener.
Hoy que celebramos los 50 años del estadio Azteca, es más que justo recordar a nuestras subcampeonas, la selección femenil de 1971.

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