CAROLINA GONZÁLEZ JIMÉNEZ
Pachuca

Cuando nos referimos a temas de “sexualidad en la mujer”, estamos hablando de sexualidad femenina. El tema de la sexualidad en general ha sido reprimido por años, ha estado cargado de estereotipos negativos y ha llegado al punto de convertirse en exclusivo para la sexualidad masculina, limitando así la sexualidad de las mujeres. Esto ha ido cambiando paulatinamente y aunque me atrevo a decir que todavía falta mucho camino por recorrer, es bastante lo que se ha alcanzado hasta ahora, y uno de los factores que más ha contribuido es el ejercicio de los derechos sexuales de las personas. En esta ocasión te contaré y aclararé algunas creencias frecuentes respecto a la sexualidad femenina, ¿me acompañas?

“Las mujeres
no se masturban” Una investigación que realicé el año pasado en mujeres colombianas y mexicanas, mostró que siete de cada 10 mujeres se ha masturbado al menos una vez en su vida. Estos resultados coinciden con algunos estudios anteriores, los cuales demuestran estadísticamente que las mujeres se masturban menos, en comparación a los hombres. Así que ¡las mujeres sí se masturban!, y esto se conoce como una forma de autoerotización.

“No se pueden tener relaciones sexuales con el periodo menstrual” Las relaciones sexuales no están contraindicadas durante la menstruación. Lo que debes tener en cuenta es que es tu decisión como mujer, si te sientes cómoda y si las quiere tener o no. También, si es el caso, llega a ser una decisión y acuerdo entre pareja.
Sobre ese mismo aspecto, existe el mito de que “si tienes relaciones sexuales con el periodo, no puedes quedar en embarazo”. Es mentira, solo se disminuyen un poco las probabilidades de que así sea, pues esto dependerá de la regularidad de los ciclos menstruales de cada mujer.

“El punto G no existe” Sí existe y está ubicado aproximadamente entre tres y cinco centímetros de la entrada vaginal en la pared anterior (la pared que mira hacia el ombligo). En esta zona suele haber un cambio de “textura” en la mucosa. Ten en cuenta que aunque existe, no todas las mujeres logran encontrarlo o diferenciarlo y no a todas las que lo encuentran les es placentero estimularlo. Cuando estimulamos el punto G, lo que realmente estamos haciendo es una estimulación indirecta del clítoris, el cual es el único órgano cuya función es “dar placer”.

“Las mujeres en la adolescencia no tienen relaciones sexuales” Realmente no existe una edad determinada para iniciar las relaciones sexuales, esta decisión es individual y personal. La mayoría de las estadísticas demuestran que la edad promedio de inicio de las relaciones sexuales en algunos países de Latinoamérica como Colombia y México, está entre los 17 y 18 años. Lo realmente importante sobre ese aspecto es que las adolescentes no solo reciban información, sino una educación sobre la sexualidad que incluya aspectos como: asertividad, autoestima, romper estereotipos de género y capacidad de elegir. De esta forma se busca que adquieran las herramientas necesarias para tomar decisiones conscientes, responsables y basadas en datos científicos.

“Durante el embarazo no se pueden tener relaciones sexuales” Existen muchos mitos alrededor de la sexualidad femenina durante el embarazo, como por ejemplo “el tener relaciones coitales le hace daño al bebé”, “el bebé siente todo durante las relaciones sexuales y eso lo traumatiza”. Sobre ese aspecto hay que aclarar que existen factores médicos que sí contraindican las relaciones sexuales (principalmente las coitales) durante el embarazo, tales como: un aborto en curso, amenaza de aborto, hemorragia vaginal, placenta previa, infección vaginal o urinaria, amenaza de parto pretérmino, entre otros. Por lo tanto, si no presentas alguna de estas situaciones, puedes tener relaciones sexuales, ya que éstas no afectarán a tu bebé. Debido a todos los cambios por los cuales pasa la mujer y a los cambios que puedan presentarse con su pareja, inevitablemente se deben hacer adaptaciones en aspectos biológicos, psicológicos, sociales, culturales, en la vida sexual individual y en la pareja. Aclarar mitos y creencias ayuda a desgenitalizar la sexualidad, es decir, no centrar todo el placer y la sexualidad en los órganos sexuales y en la penetración.

“Al llegar a la menopausia ya no tienes ganas y no te interesa el sexo” El primer error que cometemos aquí es confundir el climaterio y la menopausia. El primero se refiere a una fase transitoria del paso de la edad reproductiva a la no reproductiva y se debe a la disminución paulatina en la producción de hormonas (estrógenos y progestágenos) en los ovarios. Cuando hablamos de menopausia nos referimos al último periodo menstrual o cese de la menstruación. El hecho de estar en esta etapa no significa que la sexualidad de la mujer se pierda y que ya no sienta deseo de tener relaciones sexuales. Se presentan algunos cambios en la respuesta sexual, tales como la disminución en la lubricación vaginal y también en los órganos sexuales; estos son aspectos que se pueden tratar utilizando un lubricante adecuado. También es importante tener en cuenta que los síntomas no solo dependerán del nivel hormonal, sino de los factores psicológicos y socioculturales de cada mujer.

“En la vejez a las mujeres no les gusta el sexo y no tienen capacidad para realizarlo” Esto es completamente falso, la sexualidad nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos. La vejez es una etapa más de la vida y no un declive general de capacidades. La forma en cómo cada mujer viva y exprese su sexualidad durante esta etapa va a depender de cómo la ha vivido durante toda su vida.
Como puedes darte cuenta, la sexualidad femenina es muy amplia y abarca muchos aspectos de la vida de las mujeres. Esto es solo una mirada rápida sobre algunos mitos al respecto. Si eres hombre podrás estar pensando que este artículo es meramente femenino, pero no es así. Recuerda que para nosotras es de gran importancia que conozcas un poco más sobre nuestras etapas y que entiendas cómo podemos vivir y disfrutar nuestra sexualidad.

La sexualidad
en general
ha sido reprimida por años, cargada de estereotipos negativos y ha llegado al
punto de convertirse en exclusivo para la sexualidad masculina, limitando así la sexualidad de las mujeres

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