Un día después del Día Internacional de la Mujer y de las flores y felicitaciones fáciles, que refrendan la “feminidad”, la “maternidad” y la “sensibilidad” de las mujeres, viene la realidad.
Educación: “De acuerdo con la Encuesta Intercensal (2015), la proporción de mujeres en analfabetismo funcional es casi dos puntos porcentuales mayor que en hombres: 10.6 por ciento de las mujeres de 15 y más años es analfabeta funcional, mientras que en la población masculina esa característica se presenta en 8.7 por ciento de la población.
“Referente al nivel de escolaridad, se distinguen diferencias por sexo. De las personas de 15 años y más, el porcentaje de mujeres sin instrucción es mayor al de los hombres en 1.6 puntos porcentuales (6.8 por ciento contra 5.2 por ciento, respectivamente); para el nivel medio superior la diferencia es de 1.8 puntos entre mujeres y hombres (18.7 contra 20.9 por ciento, respectivamente) y, por último, en el nivel superior difieren en 1.9 puntos porcentuales (16.1 por ciento en mujeres y 18 por ciento en hombres). En el caso de estudios de normal, técnicos o comerciales, las mujeres duplican el nivel mostrado por los varones (5.4 por ciento en mujeres respecto de 2.6 por ciento en hombres).”
Salud: De acuerdo con los “Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aproximadamente la mitad de las mujeres de países en vías de desarrollo carecen de asistencia sanitaria en la actualidad, siendo la desigualdad de género una de las principales barreras que enfrentan para acceder a servicios médicos”.
Mortalidad: “La mayoría de las defunciones de mujeres registradas durante 2015 se concentró en edades adultas: 72 por ciento aconteció en la población de 60 y más años, 19.3 por ciento en mujeres de 30 a 59 años; mientras que la población infantil (cero a 14) y joven (15 a 29 años) representa 1.7 y 2.9 por ciento de las defunciones femeninas, respectivamente.
“Entre las principales causas de muerte en la población del país sobresalen las enfermedades del sistema circulatorio, responsables de 25.5 por ciento del total: 23.8 por ciento de los fallecimientos de hombres y 27.5 por ciento de las muertes femeninas.
“Las enfermedades endócrinas, nutricionales y metabólicas son la segunda causa de muerte más frecuente en la población: en las mujeres representan el 20.2 por ciento y en hombres 15.3 por ciento. La diabetes mellitus agrupa 15 por ciento del total de muertes en el país: 17.4 por ciento de muertes femeninas y 13.1 por ciento de las masculinas. Los tumores malignos (13 por ciento) son la tercera causa de muerte en la población: 15 por ciento en mujeres y 11.5 por ciento en hombres.”
Fecundidad: “Según la Enadid 2014, la edad media al primer hijo nacido vivo de las mujeres en edad fértil a nivel nacional es de 21.1 años, lo que refleja una fecundidad temprana en nuestro país, pues además la mayor tasa de fecundidad se presenta para el grupo de 20 a 24 años (113.1 nacidos vivos por cada mil mujeres en ese rango de edad), para el trienio 2011 a 2013.”
Uso de métodos anticonceptivos: “De acuerdo a la Enadid 2014, 98.7 por ciento de las mujeres en edad fértil conoce al menos un método anticonceptivo. Con respecto al tipo de método utilizado, 48.6 por ciento de las mujeres de 15 a 49 años usuarias actuales de métodos, utiliza la oclusión tubaria bilateral (OTB) siendo éste el principal método empleado, seguido por los métodos no hormonales con 30.4 por ciento; 13.5 por ciento son usuarias de anticonceptivos hormonales, 4.8 por ciento de métodos tradicionales y solo 2.7 por ciento utiliza la vasectomía.”
Situación conyugal: “En México, los cambios en los patrones sociales han provocado un decremento en los matrimonios como práctica. Prueba de esto es que para el año 2015, la tasa bruta de nupcialidad es de 4.6 matrimonios por cada mil habitantes en nuestro país, que implica una disminución de 34.3 por ciento con respecto al 2000 donde ese indicador fue de 7.0 matrimonios por cada mil habitantes. En lo que respecta a las mujeres en edad fértil, la edad promedio en relación a la primera unión ha presentado un incremento en las últimas décadas, de pasar de 18.8 años en 1976 a 20.2 años en 2014 (Enadid).
“Datos de la Encuesta Intercensal 2015, de la población total, refieren que 31.5 por ciento de las mujeres son solteras, en contraste con 37.0 por ciento de los hombres que comparten esa característica; de la misma manera esta diferencia también se presenta en las mujeres que son casadas (38.1 por ciento) con respecto de los hombres que se encuentran en esta misma situación conyugal (40.6 por ciento). Mientras que las mujeres tienden a permanecer sin pareja una vez que se disolvió su vínculo conyugal, los hombres vuelven a unirse.”
Empleo: “Diversos estudios han demostrado la relación inversa entre número de hijos y la participación laboral de las mujeres. En este sentido, la población de mujeres en edad productiva (15 a 64 años) ascendió a 40.6 millones en 2015, cantidad que representa 66.1 por ciento del total de población de mujeres.
“Sin embargo, pese a que el empleo en las mujeres ha crecido a un mayor ritmo que en los hombres en las últimas dos décadas, la participación femenina continúa siendo menor a la masculina: 78 de cada 100 hombres de 15 y más años pertenece a la población económicamente activa.
“En su mayoría, ocho de cada 10 (78.7 por ciento) están ocupadas en el sector terciario de la economía, principalmente como comerciantes (33.1 por ciento), servicios diversos (19.3 por ciento), servicios sociales (16.8 por ciento) y restaurantes y servicios de alojamiento (14.3 por ciento); 17.1 por ciento del total de ocupadas se emplean en el sector secundario y solo 3.8 por ciento está ocupada en el sector primario (agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca).
“De las mujeres ocupadas, 23.3 por ciento trabajan por cuenta propia, 2.3 por ciento son empleadoras y 7.5 por ciento no recibe remuneración por su trabajo. Dos de cada tres mujeres ocupadas (66.9 por ciento) son subordinadas y remuneradas y de ellas: 37.7 por ciento no cuenta con acceso a servicios de salud como prestación laboral, 41.9 por ciento labora sin tener un contrato escrito, más de la tercera parte (33.8 por ciento) no cuenta con prestaciones laborales, solo una de cada dos trabajadoras subordinadas (55.2 por ciento) goza de vacaciones pagadas, 62.6 por ciento recibe aguinaldo y 16.9 por ciento cuenta con reparto de utilidades.”
Migración interna: “el comportamiento de la migración interna es muy similar entre las mujeres (2.9 por ciento) y los hombres (3.0 por ciento).”
Migración internacional: “datos de la Enadid 2014 muestran que por cada cuatro emigrantes recientes, una fue mujer y el resto fueron hombres; en términos proporcionales, por cada 100 hombres migrantes, hay 35 mujeres que realizaron su cambio de residencia a otro país… En 86.3 por ciento de los casos el destino es Estados Unidos.” (“Estadísticas a propósito del Día Internacional de la Mujer. Inegi, 2017. http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2017/mujer2017_Nal.pdf).
Este panorama y repaso refleja que hay mucho más que hacer desde las políticas públicas y el discurso “políticamente correcto” para lograr crecer como país equilibrado y justo, y dejar de “celebrar” y “reconocer” a las mujeres cuando en realidad su situación es lejana a condiciones justas y el escenario nacional es de incertidumbre, demandas, inseguridad y violencia estructural. Estadísticas para reflexionar.

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.