El 8M es la ejecución de un paro masivo de actividades laborales de mujeres a nivel internacional, una huelga mundial en donde participan aproximadamente 170 países. Representa un punto nodal en la agenda política de una de las pocas praxis de oposición verdadera a la ideología hegemónica del presente: la resistencia política e intelectual de las mujeres organizadas.

Se lleva a cabo en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora y el Internacional de la Mujer, pero no es cosa de celebración una búsqueda rigurosa de soluciones.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU, 2018), en México, 70 por ciento de las mujeres ha sufrido algún tipo de violencia por parte de sus parejas sentimentales o miembros de sus familias. Aproximadamente 15 millones de mujeres entre 15 y 19 años de todo el mundo han sido víctimas de violación; tan solo en 2017, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) registró 36 mil 160 denuncias de esa índole, en promedio 99 delitos denunciados a diario.

Según la Encuesta Nacional de Empleo y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi, 2014), en México, 91.

9 por ciento de las mujeres combina trabajo, estudio y actividades destinadas al sostenimiento del hogar; asimismo, tres de cada 10 mujeres son el centro de sus familias, incluyendo a aquellas que han sido forzadas al trabajo de crianza, obligadas a procrear o que han sido madres como resultado de una agresión.

Tan solo en Hidalgo, 178 mujeres fueron asesinadas entre enero y febrero de este año (Libre por convicción Independiente de Hidalgo, 2019). La violencia alcanza grados de extrema brutalidad, constantemente escuchamos y leemos de sus cuerpos encontrados sin vida en la calle, en medio de la carretera, como objetos desechables sin nombre ni personalidad.

Estos y otros muchos números que atañen a la vida de las mujeres, niñas, adolescentes y mayores, se combinan en una urdimbre de terror que parece no tener salida.

En palabras Slavoj Žižek, “es más fácil imaginar el fin del mundo, que el fin del capitalismo”, o bien, resulta más fácil pensar en el fin del mundo que en la libertad de las mujeres, en el fin de la violencia y el abuso.

El presente es un tiempo enfermo.

Por esa razón, 8M es un motivo de reflexión en torno a los graves problemas de nuestra época. Se ha convertido, a partir del desarrollo de actividades de discusión, diálogo y comunidad entre mujeres, en uno de los momentos más importantes de crítica y pensamiento, una movilización intelectual y artística de alcances masivos inauditos; el hashtag #NosParamos, #WeStrike, moviliza no solo a víctimas de la violencia, sino a estudiantes, trabajadorxs, ciudadanxs preocupadxs por la situación que arredra a las mujeres y, por ende, que atañe al porvenir de la humanidad.

La resistencia feminista, así como otras corrientes ideológicas que también se enfrentan a los procesos de exclusión y dominación propios de cierta visión perversa del mundo, dan significado y sentido a la historia, constituyen una posibilidad real de volver a la vida.

Como dice Alaíde Foppa en su poema Mujer de 1977: “No la que vive /porque la dejan vivir. / No la que debe siempre decir que sí. / Un ser que trata /de saber quién es /y empieza a existir”.

Estoy seguro de que la sociedad hidalguense, en especial en Pachuca, se dará el tiempo de asistir a las múltiples actividades en torno al 8M que se llevarán a cabo en los espacios de autogestión y actividad independiente para el pensamiento y la cultura, así como a los despojos de acción institucional que aún cumplen con sus propósitos originales.

Los esfuerzos de la auténtica disidencia serán cosechados muy pronto, en la voz y en la obra de nuevxs ideólogxs, poetas, artistas, intelectuales y académicxs.

Aprendamos del sacrificio y la entereza de las mujeres que decidieron levantarse en contra de lo establecido y ordinario: ellas consiguieron abrir la puerta a la revolución en nuestra manera de habitar el mundo.

El 8M será siempre una feroz declaratoria de oposición, aliento enardecido de lucha y comunión entre quienes nos encontramos del mismo lado.

Si ustedes paran, se detiene el mundo.

Otra mañana espera, la resistencia es permanente.

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