Lo que ocurre actualmente no está para nada desligado de lo que ha ocurrido anteriormente en el mundo, en el continente y en nuestro país, solo que la mayoría de las veces creemos que las cosas que sucederán en el futuro cercano y a mediano plazo, no tienen vínculos con la historia.
Hace 100 años en el mundo ocurrieron un par de revoluciones que cambiaron muchas cosas, aunque actualmente parezca que esos sucesos ya no tienen repercusiones. La Revolución mexicana y siete años después la Revolución rusa. Hace 50 años (en 1967), asesinaron en Bolivia, por órdenes del gobierno gringo, a Ernesto Guevara de la Serna, mejor conocido como el Che, para intentar parar a nivel mundial toda una corriente de insurgencias populares reiniciadas a raíz de la Revolución cubana, que triunfó en 1959.
La primera revolución fue la mexicana, que inició en 1910, y cuya fecha de conclusión se pierde en una serie de sucesos contradictorios, donde bien a bien no se sabe qué grupo triunfó del todo, pues si bien fue Álvaro Obregón, quien resultó el presidente de la República en el periodo de 1920 a 1924, luego de los asesinatos de Madero (en 1914), Zapata (en 1919), Venustiano Carranza (en 1920) y Villa (en 1923), y con el posterior asesinato de Obregón (en 1928), cuando intentaba reelegirse, dejó el poder nuevamente en manos de Plutarco Elías Calles, quien le había sucedido en el periodo de 1924 a 1928, iniciando así un proceso conocido históricamente como el Maximato, pues este personaje se volvió, hasta 1934, en el poder tras el trono, logrando imponer a tres presidentes sucesivos: Emilio Portes Gil (1928 a 1932), Pascual Ortiz Rubio (1930 a 1932) y Abelardo L Rodríguez (1932 a 1934); cosa que cambió con la llegada a la presidencia del general Lázaro Cárdenas.
El periodo revolucionario en México llegaba a su punto más alto en cuanto a cumplir con varias de las expectativas creadas luego de casi 15 años de guerra, y otros casi 10 de incertidumbre so producto de los reacomodos políticos de 1920 hasta 1934. Cárdenas hizo posible que se realizaran muchos de los anhelos populares que dieron aliento a la revolución, los cuales se plasmaron en la Constitución creada en 1917, y que con avances y retrocesos, habían dado pie a un régimen que se decía heredero de la revolución.
Hoy sabemos que con la llegada de Manuel Ávila Camacho en 1940, ese proceso se vio severamente alterado, especialmente cuando llegó a la presidencia en 1946 el hombre de la clase económicamente fuerte, Miguel Alemán Velasco, quien inauguró desde entonces un proceso donde las principales conquistas del periodo revolucionario se fueron revirtiendo. En 1982, con la llegada de Miguel de la Madrid, este proceso se aceleró, pues los tecnócratas llegaron al poder y se engallaron cuando en el siguiente sexenio fue ungido a través de un enorme fraude electoral, plenamente documentado, Carlos Salinas de Gortari.
Con De la Madrid inició la desintegración del aparato gubernamental que creó muchas instituciones y empresas que le dieron a México un amplio periodo de crecimiento y estabilidad política y económica. La primera gran empresa dividida primero, castigada después con la desintegración de las principales conquistas laborales, reflejadas en el contrato colectivo de trabajo y finalmente vendida al capital nacional y/o extranjero fue Diesel Nacional SA (Dina) en 1983. De ahí en adelante todo fue dar marcha atrás, hasta que Peña Nieto logra desaparecer en la práctica a la principal empresa paraestatal, Petróleos Mexicanos (Pemex), y con la reforma energética pone en manos del capital foráneo, principalmente, prácticamente toda la industria de generación de energía, dedicada a la exploración, extracción y/o construcción, refinación y/o generación y la venta y/o distribución de energía eléctrica y de productos derivados del petróleo.
Son tan cínicos, que todavía se atreven a decir que el petróleo y la electricidad son de los mexicanos, pero cuando se les interroga por las ganancias que estas actividades producen, siempre se van por las ramas diciendo que la inversión extranjera es histórica, jamás aceptan que el saqueo de nuestros recursos también es histórico.
¿Qué nos pueden enseñar personajes como Villa y Zapata, o como Lázaro Cárdenas, en este periodo de insurrección que se vuelve nacional e internacional a no muy largo plazo? Especialmente para el año próximo, tanto en México como en varias otras regiones del mundo.
Trataré de hacer ver que los otros dos sucesos mencionados al inicio también van a influir en lo que ocurra en el mundo en los años venideros, probablemente sin tener que llegar a estallar guerras civiles o la aparición de movimientos armados, pero sí con una certeza de que en todos estos años, la desigualdad y el saqueo en los países pobres, así como en las poblaciones marginadas de los países desarrollados, están produciendo crisis cada vez más severas, que no parecen tener remedio si las cosas no cambian de raíz.
Pero eso lo tendremos que dejar para la siguiente entrega.

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