A 500 años de la fundación de Veracruz

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Arturo Vergara

El 22 de abril de 1519, Hernán Cortés fundó la Villa Rica de la Vera Cruz frente a la Isla de Sacrificios. Bernal Díaz del Castillo narra por qué le llamaron así a dicha isla: “Y yendo más adelante vimos otra isla algo mayor que las demás, y estaría de tierra obra de legua y media, y allí enfrente de ella había buen surgidero. Y mandó el general que surgiésemos. Y echados los bateles en el agua, fue Juan de Grijalva, con muchos de nosotros los soldados, a ver la isleta, porque había humos en ella, y hallamos dos casas hechas de cal y canto, bien labradas, y en cada casa unas gradas, por donde subían a unos como altares, y en aquellos altares tenían unos ídolos de malas figuras, que eran sus dioses. Y allí hallamos sacrificados de aquella noche cinco indios, y estaban abiertos por los pechos y cortados los brazos y los muslos, y las paredes de las casas llenas de sangre. De todo lo cual nos admiramos en gran manera, y pusimos nombre a esta isleta de Sacrificios, y así está en las cartas de marear…”
La fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz fue una argucia legaloide de Hernán Cortés para deslindarse políticamente del gobernador de Cuba Diego Velásquez, quien le había encomendado –y financiado en su mayor parte– el tercer viaje a México de exploración/conquista, siendo los anteriores el de Francisco Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva. Después de tomada la decisión de encargar a Cortés el mando de esta tercera expedición, alguien sugirió a Velásquez que Cortés no era hombre de fiar, por lo que el gobernador se desistió, pero el extremeño levó anclas en Santiago de Cuba antes de que le fuera impedido. Fundando el nuevo ayuntamiento, Cortés se ponía a las órdenes del rey Carlos V y se deslindaba de la autoridad de Velásquez.
El nombre de Villa Rica de la Vera Cruz se debió a la cantidad de oro tomada a los indígenas locales –totonacas que prácticamente estaban sometidos a Tenochtitlán– y porque ese 22 de abril de 1519 era Viernes Santo –día de la Verdadera Cruz–.
Pero no fue Cortés quien descubrió lo que hoy es Veracruz, pues un año antes, en 1518 el capitán Juan de Grijalva arribó al islote que llamó San Juan de Ulúa –por ser día de San Juan y porque los indígenas decían Culúa refiriéndose a Culhuacán, poblado avecindado en el lago de Texcoco junto a Tenochtitlán, cuando les preguntaban dónde había más oro–.
Como ya dijimos, antes de Grijalva, Hernández de Córdoba había explorado ya Yucatán y parte de Campeche en 1517, por lo que la de Cortés fue la tercera expedición organizada desde Cuba por el gobernador Velásquez, quien había obtenido la gobernación de la isla por su cercanía con Diego Colón.
En el protocolo de fundación del ayuntamiento de Veracruz participaron también Francisco de Montejo (el Viejo), posterior conquistador junto con su hijo (el Mozo) de la península de Yucatán y Alonso Hernández de Portocarrero.
La primera fundación de Veracruz se hizo en las playas que se encontraban frente al islote de San Juan de Ulúa llamadas Chalchihuecan. Esta fundación constituyó el primer ayuntamiento de tipo hispano en la América continental, pues los anteriores (Santiago, La Habana, etcétera) habían sido insulares. Montejo y Portocarrero fueron los primeros alcaldes.
Cinco años después, Veracruz cambió su asentamiento a donde hoy se encuentra la ciudad de La Antigua, a orillas del río Huitzilapan, donde se pueden observar a la fecha las vetustas casas de los primeros españoles avecindados ahí.
Veracruz constituyó durante más de tres siglos la principal puerta de entrada y salida de nuestro país hacia el mundo. El otro puerto (Acapulco) fue la salida al oriente, lograda algunas décadas después a raíz del “tornaviaje” del fraile agustino Andrés de Urdaneta, de quien hablaremos en otra colaboración. Millones de personas –entre ellos los ancestros de los mexicanos mestizos– desembarcaron y embarcaron en el hoy puerto jarocho para dirigirse a España, vía la Habana, ciudad hermana de Veracruz. Por ese puerto transitaron también los tesoros extraídos del interior del país, y todo tipo de mercaderías europeas, que fueron tremendamente codiciadas por los piratas que si bien ilegales, representaban de algún modo los intereses de los países que no habían sido beneficiados con el reparto del nuevo continente que hiciera el papa Alejandro VI; nos referimos especialmente a Holanda, Francia e Inglaterra. Por esa razón Veracruz fue amurallada y se construyeron baluartes como el de Santiago que sobrevive, o la propia fortaleza de San Juan de Ulúa, construida con piedra coralina. Por su belleza, interesante historia y riquísimo folclor, mezcla de influencias españolas, africanas e indígenas, la Cuatro Veces Heroica es una de las ciudades más emblemáticas y queridas de nuestra patria.

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