A 80 años de la expropiación petrolera

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Baptista

El 18 de marzo de 1938 el general Lázaro Cárdenas del Río, presidente de México, realizó el acto patriótico más importante después del término de la gesta revolucionaria de 1910, al expropiar la naciente y boyante industria petrolera que era totalmente manejada por empresas extranjeras anglosajonas y norteamericanas que se negaban a respetar los derechos laborales de los trabajadores como el derecho de huelga, la firma de un contrato colectivo, la mejora salarial, de prestaciones y condiciones dignas de trabajo, a pesar del reiterado llamado del gobierno a cumplir las resoluciones de la junta de conciliación y de la Suprema Corte de Justicia, que fallaron a favor de los trabajadores.
Esta nacionalización se dio en el marco del proceso de transformación de las estructuras del poder –sello del gobierno Cardenista– y el inicio del proceso de la intervención estatal en la economía, con una visión social y de defensa de la soberanía nacional, fue el artífice de la reforma agraria con la creación de los ejidos, realizó un amplio programa para el crecimiento de infraestructura educativa como la fundación del Instituto Politécnico Nacional y el fortalecimiento del sindicalismo, entre otras acciones de gran calado.
Ese hecho histórico fue respaldado por millones de mexicanos que se volcaron en manifestaciones de apoyo QUE contribuyeron con aportaciones en dinero y en especie como joyas, muebles y hasta animales domésticos, personas de todas las condiciones sociales y de todas las edades contribuyeron para pagar lo fijado y cubrir las indemnizaciones por la expropiación a pesar de los reclamos, demandas y amenazas de las empresas extranjeras y sus gobiernos, así como de la derecha conservadora mexicana que acusó al presidente Cárdenas de socialista, siendo inclusive una de las causas por la que en esa época se funda el Partido Acción Nacional (PAN), opositor a la expropiación.
A pesar del bloqueo de tecnologías y equipos, del sabotaje y acciones de desestabilización de los empresarios extranjeros, el manejo de la industria petrolera en manos de técnicos y obreros mexicanos fue exitosa, pues tuvieron la capacidad de sacar adelante –aún con todas las adversidades– a la empresa nacional más importante: Petróleos Mexicanos, entidad que ha sido palanca fundamental del desarrollo nacional, pues con su aportación económica se construyó la infraestructura y las instituciones sociales que dieron al país el despegue económico en la época del desarrollo estabilizador durante décadas, hasta principios de 1980 con gobernantes neoliberales encabezados por el usurpador Carlos Salinas de Gortari con sus políticas entreguistas de la soberanía nacional, desmantelando y vendiendo empresas del Estado como: Ferrocarriles Nacionales de México, Teléfonos de México, Altos Hornos, Fertimex, instituciones de crédito, Mexicana de Aviación, la compañía de Luz y Fuerza del Centro, pero sobre todo el deliberado debilitamiento que han tenido la CFE y Pemex, empresas en las que dejaron de invertir, que robaron, saquearon y que fueron abriendo poco a poco –antes de sus reformas estructurales– al capital privado corruptor como Odebrecht, a quien Vicente Fox abrió la puerta.
El retroceso que actualmente tiene el país al entregar esta estratégica industrial, de minar al Instituto Mexicano del Petróleo, de prescindir de los mejores ingenieros mexicanos y de despedir a los trabajadores capacitados y bien calificados, va en contra sentido de muchos países en vías de desarrollo o plenamente desarrollados, que privilegian su soberanía energética sin entregar su petróleo a las grandes empresas depredadoras, como muchos países que no tienen petróleo pero tienen refinerías, garantizando a sus pueblos el acceso a los combustibles, inclusive aún más baratos que los hoy se venden en nuestro país y padecemos todos.
Imaginemos en este mundo globalizado de control político y económico trasnacional absoluto y de grandes negocios –a costa de la soberanía de los pueblos–, que un loco imperialista y proteccionista como Donald Trump un día como represalia se niegue a vendernos las gasolinas que hoy importamos –mismas que sus refinerías nos venden y que son procesadas con el petróleo barato que les entregamos– si no accedemos a alguno de sus caprichos, ¡como el muro insensato que pretende construir! Nada justifica lo que el gobierno de Enrique Peña Nieto ha impuesto a los mexicanos con esas reformas avaladas por el PRI, PAN PRD y PVEM y sus legisladores, quienes todo aprobaron, y que nos han dejado expuestos, al garete y absolutamente dependientes de las empresas expropiadas hace 80 años como la Shell Co., que hoy regresan y además ganan la explotación de los mejores yacimientos.
El domingo se cumplen 80 años de la gran gesta heroica del estadista general Lázaro Cárdenas del Río, mismo que millones de mexicanos vamos a honrar y recordar, no hay nada que celebrar después del retroceso que estos “pactistas” nos han aplicado, pero sí será el inicio de una gran batalla por recuperar nuestra soberanía energética y económica, que habrá de pasar por poner el próximo primero de julio con el voto democrático, libre y masivo, a esos políticos y a los líderes charros del sindicato petrolero, traidores de la patria, en el basurero de la historia.
PD. En Hidalgo, este domingo, por lo pronto el Frente Amplio del Pueblo Hidalguense (FAPH) que agrupa a organizaciones sindicales y sociales como el SME, CNTE, Anuee y otras realizarán una caravana vehicular pacifica, de la tienda Soriana a la refinería Miguel Hidalgo, donde se realizará un mitin en defensa de la tierra, el agua, contra el daño ecológico y la reforma energética, a la cual invitan a todos los ciudadanos a partir de las 10 horas.

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