¿A dónde vamos?

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ANIVERSARIO

Pachuca-Durante ocho años de vida de este diario, vi pasar a dos directores editoriales, dije hasta luego a compañeros reporteros, fotógrafos, diseñadores y correctores que partieron y escuché las promesas de tres gobernadores y alcaldes, diputados y funcionarios de la administración en turno.
Con todo eso encima, yo que no me voy y me quedo y observo cómo pasan las cosas, previo a este octavo aniversario, surge la pregunta: ¿a dónde vamos?
Luego de un año y seis meses de laborar en Milenio Hidalgo entré a trabajar como reportero en el Independiente de Hidalgo una semana antes de que su primer número fuera publicado un miércoles 15 de abril de 2009.
Recuerdo: la tensión del 14 de abril. La redacción del edificio de la calle Revolución llena de reporteros y diseñadores. El golpeteo de los teclados, los compañeros que consultaban sus fuentes y las voces de ahora sí sale, después de tanto tiempo e intentos fallidos.
Ese día, Petróleos Mexicanos (Pemex) informó que la refinería Bicentenario sería construida en la región Tula, pero condicionaba al gobierno de Hidalgo: si en 100 días no conseguía las tierras, el proyecto sería para Guanajuato.
Antes, yo había platicado con varios ejidatarios, quienes dieron posibles precios para las 700 hectáreas: “Pagaría mil 200 mdp por tierras para la refinería”. Esa fue mi primera portada en este diario. ¡Chíngale!
Hace ocho años, en una noche de un 14 de abril, yo y mis compañeros estábamos nerviosos por ver ese primer número en las calles. Y ahora, en una noche de un 14 de abril pero de 2017, escribo en el silencio de la redacción de este diario, a lado de Lulú, quien redacta una nota.
A final de cuentas, la refinería Bicentenario nunca se construyó pero continúa esa cochina pregunta: nosotros ¿a dónde vamos?
Aquí, tanto personal y profesionalmente, he crecido. Cada escrito diario, para mí, ha sido un examen, que por lo regular repruebo: me equivoqué miles de veces, maté la nota, se me fue, como decimos los reporteros. El periódico, como escuela.
Pero también adquirí las bases de este oficio que me permite vivir de una manera honesta y que me servirán para seguir ejerciéndolo.
Sin embargo, sinceramente, de un tiempo para acá me siento acartonado. No sé. Aún recuerdo el nerviosismo de mi primera entrevista de trabajo con Manuel Baeza, entonces director de Milenio Hidalgo.
O las ganas de quedarme en esta empresa cuando me entrevistó Alfredo Dávalos, entonces director de este diario. Las pláticas con Elsa Ángeles para defender esta o aquella nota.
Recuerdo las ansias y la incertidumbre que provocaba la nota de ocho, luchar por ella, ganarle la información a otros diarios, esperar horas a un funcionario para obtener una declaración que ningún otro reportero traería al día siguiente, sacar la exclusiva, encontrar un dato que fuera lo principal de mañana, descubrir un documento importante. Pero a veces, creo que he perdido ese interés.
Un amigo, viejo lobo de mar en el periodismo, me dijo cuando desayunábamos unos chilaquiles con jugo de naranja: “Tienes las bases y la experiencia, ahora debes darle un toque personal a lo que escribes y que ese extra te haga diferente a los demás”.
Creo, desde mi muy humilde punto de vista, que ese es el camino por el cual debemos transitar quienes nos dedicamos a este oficio.

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Víctor Valera
Egresado de la UAEH, reportero en Hidalgo desde 2007. Cuando inició a reportear en diarios locales, cubrió organizaciones campesinas y protestas sociales. Actualmente cubre la fuente política y Congreso local. [email protected]