Desde sus nuevos aparadores para la sana distancia, diputadas y diputados de la 64 Legislatura en la Cámara de Diputados le van haciendo honor a la fama que ya tienen y en la que mayoritariamente trabajan para sus intereses personales y los de sus partidos.

Intereses individuales que evidentemente tienen que ver con la fidelidad ciega a su futuro político y que es directamente proporcional a los niveles de zalamería y sumisión hacia quienes los encumbraron dentro de su partido o de plano aplauden como focas todo lo que dice el señor presidente de la República en el caso del partido mayoritario en el poder y en el Congreso, aunque en Palacio Nacional estén equivocados o digan necedades y sandeces sin fundamentos ni pruebas en discursos mesiánicos sobre corrupción, en esta nueva religión polít-i ca autollamada “cuarta transformación”. Cortados con la misma tijera los lamentables discursos tanto de la oposición como del Movimiento Regeneración Nacional, así quedó demostrado en el debate , si a eso se le puede llamar debate, sobre la desaparición de los famosos fideicomisos. Las viejas práct-i cas priistas y panistas de triquiñuelas para acomodar los reglamentos internos de la Cámara de Diputados, tácticas dilatorias, negociaciones en lo oscurito, aplanadoras en las votaciones, cero debate ni construcción ni diálogo ni propuesta. Son solo a-l gunas de las artimañas que el nuevo partido en el poder ejerce. Paradójicamente, la derecha y la u-l traderecha utilizan ahora los viejos discursos de la izquierda para simular que son una oposición crít-i ca “preocupada” por el bien de la nación y el pueblo de México y repiten sus históricos esquemas leguleyos con los que se simula muy bien la democracia burguesa instalada desde décadas en este país.

Para vomitar.

Y se abre la contienda, primer asalto, el dictamen para desaparecer 109 fideicomisos es aprobado en lo general, hasta por diputados que después meterían reservas en lo particular.

Segundo asalto, la oposición es literalmente chamaqueada pensando que iban a poder debatir algo contra los hooligans de Morena. Comienza la trifulca con los reglamentos de votación, sablazo duro y a la cabeza: “somos mayoría no hay duda” , entre gritos desgañitados de varios lados. Los skinheads y el viejo Bronx toman la tribuna, se calientan los ánimos y a la chingada con la sana distancia: comienza la trifulca. Pellizcos, jalones de pelo (ya van 12 horas de espectáculo), insultos, zapes a traición, robo de micrófonos de la tribuna, jabs y empujones “qué, qué, qué… vendidos”. No hay condiciones para continuar la sesión, se declara receso.

En vilo, la ciencia, la tecnología, la investigación, la cultura, el deporte, el cine mexicano, la protección a periodistas y quien sabe cuantas cosas más. Pero ni las explicaciones de un lado como del otro convencen a nadie, ni las más “coherentes”.

Que si bien uno de los argumentos es que el dinero no desaparece solo se centraliza y se distribuye en el presupuesto de egresos a través de las distintas dependencias, nadie sabe explicar dónde quedan los excedentes que generaban los fideicomisos o adónde van a ir a dar o de dónde van a salir Tampoco, nadie presenta pruebas fehacientes de nada ni de actos de corrupción ni de transparencia, todos son secretos a voces. Los hooligans de la contienda solo generalizan, pero no dan detalles tampoco y aseguran que en el presupuesto de egresos quedarán garantizados presupuestos dignos para todos esos sectores. El ahorro de miles de millones de pesos insinúan va para salud, más apoyo para salud, aplausos, pero el dinero no está llegando y el sistema está en las peores condiciones como han denunciado médicos y trabajadores hasta el cansancio. Eso sí, las FuerzasA rmadas y la Guardia Nacional tienen botas y armamento nuevo y ahora también harán funciones de la Marina Mercante en puertos y mares que también ahora serán militarizados. ¿Acaso estamos esperando otra invasión? ¿Masiosare el extraño enemigo nos está rodeando con submarinos nucleares? Tercer asalto y último, más de 300 reservas que podían salvar recursos estratégicos como la ciencia y la cultura y los derechos humanos, son desechadas, literalmente mayoriteadas. Se aprueba el dictamen que desaparece los fideicomisos y ahora queda en manos del Senado de la República donde otra horda de canallas hará de las suyas en otro espectáculo circense lamentable.

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