A contrarreloj, el Congreso local continúa adecuando nuestro marco normativo para estar empatado con el Sistema Nacional Anticorrupción. Ayer diputados locales aprobaron leyes y reformas para terminar de construir ese gran sistema que busca crear instituciones fuertes y autónomas que prevengan y castiguen la corrupción. El ideal es que se eliminen los trámites innecesarios y que las contrataciones y obras públicas se lleven a cabo con transparencia. El Sistema Nacional Anticorrupción es el que va a coordinar, mediante un comité encabezado por un ciudadano, todas las acciones tendientes a prevenir, investigar y sancionar la corrupción. En Hidalgo ayer se aprobaron dos leyes: la del Sistema Estatal Anticorrupción y la del Tribunal de Justicia Administrativa; además de tres reformas: a la Ley Orgánica de la Administración Pública; del Poder Judicial; y del Ministerio Público. Esto, para que comiencen otros procesos que concluirán con el nuevo sistema anticorrupción. Lo trascendental de estas reformas y nuevas leyes es que quede bien cimentado el sistema. Esto sucederá únicamente si los candidatos son verdaderamente ciudadanos y sin intereses de por medio. Por ello, los diputados deben cuidar que no haya filtro, ni lista previa palomeada por el gobernador. Los ciudadanos, mientras tanto, debemos vigilar cualquier intención de fraude y convertirnos en faros, en observadores de la vida pública, máxime una vez que ya tengamos Sistema Nacional Anticorrupción. Que así sea. De filón. Y la que de plano no entiende de austeridad es la directora de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), Nuvia Mayorga. Resulta que a pesar de los llamados a la austeridad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la CDI gastó 9 millones 546 mil 208 pesos en centenarios y onzas libertad de oro de 2013 a 2016, para obsequiarlos a sus trabajadores. Qué detallazo.

Comentarios