Después de más de tres meses de confinamiento, la población comienza a relajar las medidas sanitarias contra la pandemia del coronavirus (Covid-19). No es para menos, la cuarentena fue ampliándose hasta acumular más de 90 días. Quizá no habría tanta gente en la calle si los apoyos gubernamentales hubieran fluido con mayor celeridad. Pero ni apoyos ni estímulos fiscales ni nada. Las autoridades han mandado a la gente a sus casas sin un sustento mínimo que les permita quedarse en ellas. El resultado lo podemos palpar en la capital del estado, donde ayer, pese a que estamos en alerta máxima, la gente decidió salir a los tianguis sin respetar ni el confinamiento ni las medidas sanitarias mínimas para evitar contagios. Este diario salió a tres de las principales plazas de la capital del estado para observar cómo se desarrollaban las actividades comerciales y si había ciertas medidas sanitarias para evitar contagios. Lo que encontramos fue que la mayor parte de la población ve con apatía las acciones para evitar contagios e incluso familias completas salieron ayer a pasear, como si nada ocurriera. Solamente en la vendimia de San Cayetano se siguieron algunas recomendaciones como colocación de gel antibacterial, distribución de cubrebocas e instalación de plástico para evitar el contacto. Pero en los tianguis de las populares colonias 20 de Noviembre y La Providencia las medidas brillaron por su ausencia. Algunos testimonios de comerciantes argumentan muy bien su decisión de salir a vender en plena alerta roja: “Si no nos ponemos hoy, no comemos toda la semana”. Ante ese argumento, ¿quién puede reclamarles? Los gobiernos de todos los niveles han abandonado a su suerte a buena parte de la población que se dedica a la informalidad y este es el resultado. De filón. De los efectos colaterales de la pandemia por el Covid-19 apenas conocemos la punta del iceberg, pero podemos inferir que en los hogares que mantienen el confinamiento existe otra epidemia que enfrentar: la de la violencia familiar. Y una manifestación de esa cruda realidad la encontramos en el número de carpetas de investigación iniciadas durante los primeros cinco meses sobre el delito de violación: más de 318, cifra que lo colocan como uno de los más cometidos en Hidalgo contra mujeres.

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