Medio siglo ha transcurrido desde aquel 2 de octubre de 1968 en que estudiantes fueron masacrados por fuerzas policiacas. Aquella fecha significó para nuestro país un cisma que cambió a la sociedad. Después de ahí, podría decirse, México no fue el mismo: la conciencia social tuvo una transformación paulatina que derivó en los cambios institucionales y estructurales que hoy podemos palpar. La llegada de un gobierno de izquierda al poder no podría entenderse sin aquel 2 de octubre de 1968. Después de esa fecha, historiadores coinciden en que el temblor de 1985 fue otro acontecimiento que hiló los cambios que empezaron 17 años antes y que han ido consolidando una sociedad más fuerte, participativa e influyente respecto a la esfera gubernamental. No obstante, como encuentra la izquierdista Teresa Samperio, aún nos falta mucho para cantar victoria, pues los abusos de los gobiernos contra la población no han cesado. Hoy, casi medio siglo después de 1968, lamentamos desapariciones como la de los 43 de Ayotzinapa, que sin duda empañó al gobierno priista de Enrique Peña Nieto. Sirva esa fecha para reflexionar y para pensar qué camino debe seguir la sociedad mexicana para concluir el sueño de esos estudiantes que salieron a la calle en 1968. Una tarea pendiente que es de todos quienes vivimos en esta aún aciaga época. De filón. Donde sí hay un cambio radical es en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, que hoy se encuentra en la posición cinco entre las mejores instituciones de educación superior del país, según el ranking internacional Times Higher Education (THE). Un logro que ha costado décadas y que tiene como ingredientes la perseverancia y una visión clara de hacia dónde se quiere llegar.

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