Pemex informó ayer mediante un comunicado que no existe escasez ni especulación en los precios del combustible, pero sí retraso en la distribución principalmente hacia seis estados de la República. Como parte de la estrategia contra el huachicoleo, el gobierno federal ha privilegiado el uso de medios de transporte más seguros, lo que implica cambios en la logística de entrega a las estaciones de servicio. La empresa productiva del Estado asegura que sus terminales de almacenamiento y despacho cuentan con suficiente inventario para cubrir la demanda de la población. Sin embargo, a quien se le ocurrió implementar la nueva medida no midió las afectaciones que ello tendría. Conforme avanzan los días se hace cada vez más evidente la preocupación entre ciertos sectores por la falta del combustible, principalmente aquellos dedicados al transporte cuya actividad depende directamente del abastecimiento del energético. Pemex apela a la comprensión y apoyo de la sociedad, y exhorta a los usuarios para que eviten compras extraordinarias de gasolina, ya que el abastecimiento se normalizará a la brevedad. Pero, ¿cuándo? es la pregunta que interesa a muchos. La paranoia puede resultar contraproducente, puede convertirse en un movimiento social alimentado por grupos políticos antagonistas que vean en ese tema una oportunidad para desestabilizar. A los cerebros de la nueva estrategia les faltó el tacto ciudadano para medir los efectos reales. ¿Que no hay especulación?, claro que la hay, solo falta salir a comprobar que en ciertas estaciones el gasolinazo del primero de enero se extendió unos días más. A todo esto, existen delincuentes que operan sin parar, nos referimos a los cada vez más habilidosos huachicoleros. De filón. Malas noticias para los sindicalizados del ayuntamiento de Pachuca, este año no habrá aumento salarial. Habrá que esperar la brava respuesta del líder Percy Espinosa.

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