Lol Canul

Como si fuese un juego de azar, el pasado 14 de noviembre se “eligió” al representante de la sociedad civil para conformar el Consejo de Bienestar Animal en Pachuca. Al respecto, la comunidad de rescate y protección animal mostramos un profundo descontento, pues creemos firmemente que el bienestar animal no debe tomarse a la ligera, tal como lo demuestra el procedimiento que el ayuntamiento municipal estableció para dicha elección.

Si bien se emitió una convocatoria para la participación, solo estuvo expuesta dos semanas, tiempo que no es suficiente para dar la difusión en todas las vías posibles y llegar a toda la población, lo que parece una estrategia mañosa para evitar que la gente interesada se informara, y se vio reflejado en un registro de apenas cinco personas.

Otro sesgo más se observa precisamente en la forma de registro que no contempla ningún filtro para garantizar la formación, experiencia ni especialización en los temas que corresponden al bienestar animal (que no debe leerse como un mero asunto académico), y que si bien, busca apertura para la participación, sin estos filtros incluso las personas que delinquen con la venta, explotación, tráfico y maltrato de animales pudieron haber hecho registro e incluso quedar elegidas por tal sorteo como representantes por el bienestar animal.

Otro aspecto de preocupación fue el procedimiento por el que se realizó la elección, por insaculación, que, si bien avala la igualdad probabilística para las y los participantes, sin haber una adecuada convocatoria y no incluye un proceso de filtro en su registro, dejando al azar la selección de una persona que deberá hacer uso de un cargo para velar por el bienestar de una parte de la población. ¿Es así como conciben la democracia en el ayuntamiento de Pachuca?
La insaculación funciona como una forma de democracia cuando todos los participantes tienen el mismo nivel de capacitación y facultad para resolver problemas, en este caso hablaríamos de aquellas asociadas con la venta ilícita, el maltrato, la sobrepoblación, el abandono y demás derivados del bienestar y derechos de animales. Pero el proceso efectuado, además, a puerta cerrada, definitivamente no corresponde con lo mínimo que cumpla con ser democrático y participativo.

Es necesario puntualizar a Jorge Alfredo Moctezuma, responsable de conformar el comité de selección y quien asegura que el proceso fue realizado en apego al reglamento local, que dicho reglamento apunta que se debe hacer elección para la conformación del comité, pero no menciona cómo, esa decisión fue tomada por el ayuntamiento de Pachuca, por lo que no queda un escudo legal para tal procedimiento. Pareciera que fue planeado como un mero trámite del que las autoridades tenían prisa por realizar sin velar por un interés superior que deben ser los animales.

Por otra parte, el ayuntamiento de la ciudad sigue teniendo desatendida la problemática de la venta de perros, para la que alegan, debe haber primero una denuncia que justifique su intervención. Al parecer, la voluntad política y el interés no forman parte de su agenda de trabajo para con los animales y la comunidad humana que los acompañamos. Con la suma de todo ello sale a relucir su falta de preparación en los temas de derechos animales y de bienestar animal, además de hacer notoria su desvinculación con la comunidad de rescate y protección que pertenece a la sociedad civil organizada.

Desde la inconformidad y la indignación, nuevamente reiteramos el interés por sumar esfuerzos, sabiendo que las instituciones de gobierno son principales actoras en la toma de decisiones en el ejercicio del poder del estado, quienes conocemos las problemáticas deseamos aportar y no por azar del destino, sino por experiencia directa.

@lolcanul

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