Pachuca.-

Con más de 30 años en el ambiente de la música, Abel San Agustín Velázquez afirma que ser mariachi es un don que Dios le dio, por lo que no existe ninguna profesión en el mundo por la cual la cambiaría.

Con tan solo 12 años empezó su camino en el mundo de la música regional inspirado por su hermano, quien dominaba la jarana huasteca y la guitarra quinta huapanguera, mismas que le enseñó a tocar; no obstante, con el tiempo él solo encontró su instrumento preferido, el violín, el cual hasta la fecha lo acompaña a donde quiera que va.

“Primero le aprendí a mi hermano que ya dominaba esos instrumentos, él me invitó a tocar en un trío, pero luego yo formé el mío y con el tiempo fui pasando por varios (grupos). Actualmente toco con algunos compañeros que me invitan los fines de semana, pero también formo parte orgullosamente del trío Cantar Huasteco de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).”

Todo tipo de música es muy bonita, pero en particular la nuestra porque forma parte de nuestras tradiciones, de nuestra identidad, estamos involucrados con ella y por eso creo que es algo que no debemos dejar de escuchar

Originario de San Bartolo Tutotepec, pero radicado en Pachuca desde hace más de 25 años, Abel afirma que el violín es un instrumento difícil de tocar en el mariachi mexicano, sin embargo, refiere que cuando existe amor y pasión por hacer algo, no hay obstáculos que impidan lograrlo.

“Sí es complicado porque cada instrumento tiene su grado de dificultad, pero además dedicarse a esto en general es difícil porque siempre se debe estar ensayando, aguantar las desveladas y todo lo que eso conlleva, pero al final es algo muy bonito porque la música de por sí es bella y más la nuestra que está tan apegada a nuestras costumbres.”

Pero el mariachi además de ser un trabajo es una tradición familiar para Abel, pues platica que no solo es algo que aprendió desde pequeño en su familia, sino que ahora él mismo lo comparte con sus hijos, ya que incluso uno de ellos le acompaña en ocasiones y también forma parte de otros grupos.

“Tengo un hijo de 20 años que también toca en otro mariachi y luego me acompaña, es algo que ya viene de familia porque en mi casa desde que yo recuerdo se escuchaba la música tradicional y de ahí creo que nació el gusto, algo a mi parecer muy bello porque creo que nos identifica.”

Asimismo, con gusto asevera que pese a lo que muchos pudieran pensar, la tradición del mariachi es algo que no se ha perdido, pues actualmente está resurgiendo el gusto, sobre todo de muchos jóvenes, por acercarse e instruirse en ese arte.

“A mí en lo personal me da gusto ver el interés de muchos jóvenes, las nuevas generaciones parecen muy interesadas por aprender a tocar este tipo de música o por formar parte de un grupo, es algo complicado pero al final terminan encontrando su camino y creo que también es algo que como mexicanos debe llenarnos de orgullo.”

Comenta que su paso por diversos grupos musicales, como el trío Cantar Huasteco, es algo que le ha llenado de muchas experiencias y satisfacciones, sobre todo por el compañerismo que ha encontrado en estos, pues son personas que además se han convertido en parte de su familia.

“Yo creo que parte de lo que más me gusta de esto es el compañerismo que surge entre los músicos, que somos una gran familia, además de todas las experiencias que se viven al convivir de cerca con la gente, sobre todo porque les haces pasar un rato agradable y ellos se van contentos con eso, entonces cuando los ves felices esa es tu mejor paga.”

Y entre ese mundo de experiencias, Abel narra con orgullo y risas que afortunadamente nunca ha tenido una mala como las que usualmente creen las personas que viven los mariachis, además de explicar cómo debe darse una serenata tradicional.

“Manejamos series de seis melodías para llevar serenata, más un tema del grupo, pero estas deben ser después de las 12 de la noche, porque si no, no son serenatas, así es la tradición; pero no, por fortuna nunca me han aventado una maceta, ni agua, ni al perro.”
Finalmente, Abel invita a las personas a no dejar de escuchar ese tipo de música y preservar nuestras tradiciones, como en el caso del mariachi, pues asegura que aunque no siempre es una profesión bien remunerada, es algo que se hace con amor y mucho orgullo.

“Todo tipo de música es muy bonita, pero en particular la nuestra porque forma parte de nuestras tradiciones, de nuestra identidad, estamos involucrados con ella y por eso creo que es algo que no debemos dejar de escuchar, sino por el contrario inculcar a nuestros hijos y nietos para que así persista siempre.”

Para contactar al grupo Cantar Huasteco puede acudir a la dirección de promoción cultural de la UAEH en el centro cultural universitario La Garza, en la calle Abasolo 600, colonia Centro, Pachuca. Asimismo, para contactar a Abel San Agustín Velázquez puede llamar al teléfono 771 161 7428.

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