Aborté: soy fuerte y soy valiente

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Ella, de quien no daremos su nombre real por seguridad, interrumpió la gestación de casi cinco semanas que llevaba, pero tuvo que hacerlo sola

Pachuca.- “Fue hace como dos años, con mi novio llevaba como uno. Fue muy inesperado y complicado desde el inicio, era algo que no se esperaba, ya sabíamos en automático qué era lo que iba a pasar, nunca pasó por nuestra mente tenerlo. Joven, dedicada y madura”. Ella, de quien no daremos su nombre real por cuestiones de seguridad, narró a este diario lo complejo que fue interrumpir el embarazo que llevaba.

“Nos enteramos cuando estábamos mal, nos dedicamos a buscar clínicas en la Ciudad de México, tenía como cuatro o cinco semanas. Una amiga pasó por lo mismo un año antes y de ahí retomé el proceso. Yo decidí hacerlo con medicamentos.

“Como una semana antes de la fecha, mi novio me dijo que no tenía el dinero y que no íbamos a poder ir, desde el momento en el que nos enteramos nuestra relación empezó a cambiar mucho. Para mí fue muy difícil, porque por lo mismo de que él no lo aceptaba y no me acompañaba pues yo lo viví sola. Estaba de acuerdo con el procedimiento pero no se quedaba a apoyarme.

“Él empezó a tomar y yo me la pasaba llorando, me dijo que como no íbamos a poder ir a México él iba a conseguir las pastillas aquí en Pachuca, yo no quería porque no quería hacerlo sola y me daba mucho miedo.”

La pareja de ella le argumentó que debido a que no contaban con el recurso, que de acuerdo con una estimación el medicamento ronda los 3 mil 500 pesos, optarían por hacer el procedimiento en casa, no obstante, ella consideraba que necesitaba mayor acompañamiento.

“Incluso me empezó a amenazar y dijo que le diría a mi mamá o a la suya para hacerme entrar en razón, no sé de qué, pero bueno… Esa situación me desgastó mucho, de por sí era una situación complicada y él era el único que sabía.

“No se lo podía contar a mi familia y mi novio no me apoyaba; entonces, empezó el remordimiento y la culpa, pedía muchas veces perdón y mi idea era que cuando yo tuviera las posibilidades le iba a dar todo y le pedía perdón porque aunque yo quisiera, no podía. Estaba a mitad de la universidad.

“Además, empecé a darme cuenta qué relación tenía y pensaba a lo mejor de mi parte va a tener todo el amor, pero de él no y no era lo ideal. El amor no lo es todo, aunque yo lo quisiera mucho no iba a poder darle una vida digna y pues solo lo iba a traer a sufrir. Esa idea también me mataba.

“Lloraba todos los días. Me convenció de conseguir las pastillas aquí.”

En las clínicas de aborto en la Ciudad de México los reglamentos son estrictos, pues algunos centros permiten el acompañamiento y en otros no. En los informes que pidió ella le explicaron que le suministrarían una pastilla y posteriormente otra en casa para completar el proceso, luego regresaría a consulta para confirmar que no hubo restos dentro del cuerpo. Ese método es uno de los más usados por esos espacios.

“Yo sabía que con pastilla era más tranquilo, compré aquí la cajita, me salió como en 500 pesos. Lo hice sola, busqué en Internet, donde hay mucha información, así que empecé a creer la que más se repetía, para saber cuántas pastillas y como. Mi novio me acompañó ese día, se quedó conmigo.

“Fue en mi casa, él tenía una amiga que ya lo había hecho con pastillas y ella nos asesoraba un poco. Empecé con los dolores y me dolía muchísimo, además no tenía la confianza de estar con mi pareja y decirle que me dolía, hasta llegué a pensar que mejor debía estar sola.

“Después de haberlo hecho empieza el duelo. Mi novio empezó a dejarme sola, él salía a beber, incluso me evitaba.

“Es un sentimiento que no se puede explicar, todo mundo lo critica y no es algo fácil. Yo caí en el alcohol muy feo, por sentirme sola, luego comenzó a culparme y me
dijo que él sí quería tenerlo y
yo no me atreví. Yo sentí que mi vida se desmoronó, yo solo quería estar sola. Y cada momento se lo decía y él solo decía ‘ya me tienes hasta la madre, supéralo’.

“Pasó un año y se enteró mi familia, en una llamada que le hice a mi novio mi mamá escuchó detrás de la puerta, no me dijo nada, pero después ella y mi hermana me liberaron. Mi hermana me dijo que lamentaba que hubiera pasado por eso sola.

“Con mi mamá fue más difícil, ella está súper en contra del aborto y todos mis tíos igual. Ellos no lo saben, pero saben que estoy en esto del feminismo y es muy difícil escuchar sus comentarios machistas. Tengo un tío que incluso sigue gritando que son unas asesinas y no tienen sentimientos.

“Esos comentarios me rompían más, porque yo sabía que lo había hecho. Sí estaba segura y no me arrepiento, pero sí llega el dolor. Lo hacemos, pero es para que una persona no llegue a sufrir al mundo.

“Siento que es una realidad que todas vivimos, pero que no quieren ver. Al final, yo hice como un ritual para despedirlo. Cuando pude decirle a mi mamá y mi hermana sentí alivio, lloré con ellas. Me ayudó mucho y tomé más fuerza. Lo dejé ir y paró el dolor y el sufrimiento.”

Tras un año de vivirlo sola, ella tomó terapia para consolidar su empoderamiento y la sanación. Aceptó su decisión y afrontó el hecho de cómo lo vivió sola y lo que significó.

“Yo les diría que es normal sentir miedo y culpa, todo lo que lleguen a sentir es válido.”

Ella finaliza su testimonio con unas palabras que resuenan en el eco de las pareces: “Si hubiera tenido las posibilidades y hubiera estado en una relación muy estable, si lo hubiera tenido…
Soy fuerte y soy valiente”.

  • Tras un año de esa situación, tomó terapia para consolidar su empoderamiento y sanación

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