La gran velocidad con que se están anunciando las modificaciones al andamiaje legal, heredado por el prianato, no dejan posibilidad de asimilarlo para poder enjuiciarlo tal como nos gusta.

Hoy nos dicen que la salud pública retorna en su control al gobierno federal, mañana estoy seguro que harán lo mismo con la educación media superior y superior. Y si no lo hacen, ¡lo exigiremos!

Recordemos qué fue lo que sucedió con los servicios de salud. Casi un cuarto de siglo atrás, ante la moda descentralizadora del régimen priista, y bajo el argumento del necesario fortalecimiento de la autonomía y soberanía de los gobiernos estatales, y fundamentalmente para fingir avances democráticos dentro de un régimen autoritario, se descentralizaron y federalizaron recursos y atribuciones en la obligación constitucional del cuidado a la salud hacia los estados.

Aquí empezó la triste historia de la decadencia de la infraestructura y operación de los servicios médicos.

El alto costo de la corrupción de los gobernadores provocó que a diario se fuese deteriorando ese esquema que alguna vez el gobierno federal mantuvo en niveles no tan jodidos.

Ya en manos de los gobernadores, el dinero y acciones para la salud se politizaron y burocratizaron. Los licenciados y profesores sustituyeron a los médicos en los mandos altos. Los perfiles académicos para ingresar a las secretarías estatales de Salud fueron reducidos a los compadrazgos y con ello, la labor tan delicada pasó a ser una chamba más para burócratas con compromiso solo con quien los metió a la nómina.

Con rabia y tristeza fuimos testigos de “campañas de salud” sacadas de la manga solo para robar el voto en colonias y comunidades. Fuera de todo plan de acción con metas y presupuesto y se hizo de esa aberración una “política pública” del prianato recién superado.

Una vez enviado a los gobernadores el presupuesto para la salud, que solo es poco inferior al monto destinado para la educación, los robos se hicieron descarados. Y eso explica porque hoy todo mundo sabe y se queja que la atención médica gubernamental es solo otra simulación más.

Todo ese caudal de linduras son las que provocan que no habiendo de otra, el presupuesto y las acciones serán regresados para su ejecución al gobierno federal. Y primero Dios, los médicos y las enfermeras volverán a ser los que diseñen e implementen lo necesario para que el Estado ya no simule cuidar nuestra salud.

Con la educación sucedió exactamente lo mismo. Y en los niveles medio superior y superior es aberrante la magnitud del manejo depravado que le han dado. Por eso esperamos también la pronta federalización para que los jóvenes educandos ya no solo vayan a sus escuelas o universidades a que ¡los entretengan! Viva la ingeniería inversa para las nuevas políticas/administrativas.

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