Los gobiernos tienen que rendir cuentas sobre lo que han logrado o dejado de hacer durante su ejercicio. En nuestro sistema republicano, el Poder Ejecutivo debe informar al Legislativo de manera periódica cuál es el estado de la administración, de modo que el sistema de contrapesos cumpla su función. Con los nuevos tiempos, estos actos de rendición de cuentas han evolucionado. Hasta hace un par de sexenios, en nuestra entidad la ceremonia de entrega del informe era ocasión para que el gobernador en turno mostrara su capacidad de convocatoria y este acto republicano se convertía más en un pretexto para el aplauso y la autocomplacencia. La fastuosidad y el dispendio eran la regla. No solo se informaba al Congreso local: también se organizaban actos, de alfombra roja, en el que era común ver no solo a gobernadores de otros estados, sino a representantes de las cúpulas empresariales, religiosas, artísticas e incluso enviados de algunas representaciones diplomáticas de otros países. Esto hoy quedó atrás, al menos temporalmente. Ya con el entonces gobernador Francisco Olvera se terminaron las ceremonias fastuosas y masivas en la plaza de toros, pero aún había presencia del mandatario en el Congreso local y no faltaban los invitados especiales de otros estados. Hoy con el gobernador Omar Fayad el acto es aún más austero: como sucede en el gobierno federal desde tiempos de los gobiernos panistas, ya ni siquiera irá el mandatario a entregar el documento al Legislativo local: en su lugar acudirá el secretario de Gobierno Simón Vargas Aguilar, quien únicamente cumplirá con el protocolo establecido por ley. Ahora: ¿hasta qué punto esto es sano? Está bien que el gobierno estatal ahorre y evite celebrar ceremonias onerosas, pero ¿dónde queda el diálogo y el papel de contrapeso del Congreso local? El hecho de cancelar este acto, en el que se encontraban diputados y gobernador, proscribe la oportunidad de que ambos poderes dialoguen, se cuestionen y, en teoría, cumplan con el espíritu de nuestro sistema de contrapesos. ¿Alguien ve lo que estamos perdiendo? De filón. Y ya que estamos en estos días de rendir cuentas: ¿qué explicación dará el actual gobierno respecto al rebase del presupuesto asignado para 2016? Recordemos que, según el diario Reforma a través de una nota publicada ayer, Hidalgo gastó 31.6 por ciento más del presupuesto asignado para 2016.

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