El tema en la agenda deportiva de nuestro país en los últimos días ha sido la posible eliminación del descenso en la liga mexicana, propuesta emitida por el comité de desarrollo deportivo. Las críticas no se han hecho esperar, pese a que la postura de Enrique Bonilla, presidente de la Liga MX, permanece a favor de la evaluación de dicho tema como uno más a discutirse. El tema por sí solo parece ridículo e inadmisible a primera instancia. Los comentarios más proliferantes refieren a la falta de competitividad y el estancamiento del desarrollo del balompié azteca si la medida en cuestión es aprobada.

Algunos medios exponen posturas interesantes desde perspectivas distintas. Por ejemplo, la editorial de Univisión Deportes hace una analogía con el sistema de la NFL, con la diferencia de que las ligas inferiores de futbol americano son mayoritariamente colegiales, además de que se cuenta con un draft impecable en cuestiones económicas y empresariales. Por su parte, Zacatecas en Imagen recupera las palabras de Efraín Flores, vicepresidente deportivo de Mineros, quien alude a las repercusiones negativas que tendría para más de la mitad de las entidades federativas del país.

Ciertamente, así como existen equipos de primera división que se relamen los bigotes en la penumbra ante tentadora propuesta, varios clubes del Ascenso MX han mostrado su rechazo inmediato ante dicha iniciativa. Equipos como FC Juárez, Mineros, Correcaminos, Alebrijes y San Luís han manifestado su desacuerdo con el tema que nos convoca. Es por eso que los 16 conjuntos que conforman la llamada Liga de Plata del futbol nacional sostendrán una reunión para dialogar sobre el tema.

Como ya se dijo, Enrique Bonilla ha intentado apaciguar a la opinión pública, asegurando que ninguna decisión ha sido tomada. No obstante, la preocupación justificada de medios, directivos, jugadores y aficionados ya está teniendo repercusiones en el desenlace de esta historia. Mucho se hace mella a que la competencia primaria caería en un bache de mediocridad por la posibilidad de ligar dos o tres torneos malos sin necesidad de pensar en el descenso. Además, la siempre cuestionada Copa MX podría perder relevancia para las instituciones de primera división, las cuales se beneficiarían de llenar las plazas de segunda en una jerarquía perpetua y sin competencia real.

Entre efectos secundarios a selección nacional y la fuga de audiencias internacionales, la Liga MX se debatirá entre el conformismo deportivo y los campeonatos semestrales que podrán ser efímeros en cuanto a sus campeones, pero ofrecen un espectáculo innegable.

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