GERARDO GIMÉNEZ-RAMÍREZ
Pachuca

Afrodisíacos, así llamados en honor a la diosa del amor, Afrodita, se definen como productos alimenticios con propiedades para aumentar el deseo sexual y optimizar el rendimiento físico en las diferentes prácticas sexuales.
En algunas civilizaciones, los alimentos con un alto valor nutritivo estaban considerados como los mejores estimulantes, siendo beneficiosos para el bienestar general de personas cuya dieta era normalmente escasa. Los griegos valoraban los huevos, la miel, los caracoles y los mariscos. Una receta árabe del libro El jardín perfumado recomendaba a los muy tímidos la ingesta de un vaso de miel muy densa, 20 almendras y tres piñones durante tres noches.

China milenaria y muy acertada

El planteamiento de los chinos era más científico. Medían y mezclaban raíces de plantas potentes, bautizándolas con nombres ostentosos como “la droga de la gallina calva” en honor a un anciano que, ingiriéndola regularmente, engendró tres hijos y su mujer ya no podía estar descansando ni durmiendo, viéndose obligada a botar el resto de la poción en el patio, donde fue ingerida por un gallo. El gallo montó de inmediato a una gallina, permaneciendo sobre ella durante varios días sin interrupción al tiempo que le picaba en la cabeza para mantener el equilibrio, hasta que la gallina quedó totalmente calva y el gallo cayó desplomado. El orgulloso inventor afirmó que el hombre que la ingiriese podía tener relaciones sexuales con 40 mujeres, tres veces con cada una al día, por 60 días.
Otra receta china era la “poción de cuerno de ciervo”, hecha de polvo de cornamenta y destinada a prevenir la disfunción eréctil.

Otros afrodisíacos

Con el paso de la historia, la lista de sustancias afrodisíacas incluyó de todo. Plantas, insectos, testículos o cuernos de animales. Y mientras tuviera una forma parecida a los órganos sexuales, más se le atribuían poderes sexuales. Así, un asta de ciervo o un cuerno de rinoceronte, ricos en queratina y minerales como azufre, calcio y fósforo, podían sugerir un pene en erección, mientras que una ostra podía mostrar semejanza a una vulva.
Otro producto frecuentemente citado es la “mosca española” o cantárida, la cual es obtenida de las alas disecadas de ese insecto y es una sustancia altamente tóxica. Irrita los aparatos digestivo y urinario que, aunque puede provocar sensaciones parecidas a las de la excitación sexual, puede ulcerar y causar sangramiento en las vías urinarias. Su sobredosis puede llevar a la muerte.
La yumbina, obtenida del yohimbé, árbol de Camerún, es considerada también afrodisíaca, fue desechada por la medicina luego de considerarse alternativa en el tratamiento de la disfunción eréctil.
El alcohol, la droga socialmente aceptada y más usada, además de producir sopor y languidez, también puede provocar euforia y permite la pérdida de los controles conscientes facilitando la desinhibición sexual. Aunque el alcohol provoca el deseo sexual, puede reducir el rendimiento y disminuir la sensibilidad de la piel.

Realidades

La medicina moderna ha demostrado que, siendo el deseo y excitación sexual mecanismos del funcionamiento sano y normal del organismo, no dependen de
una sustancia externa.
Como mucho, alguna sustancia pudiese ejercer su efecto en solo un aspecto de la respuesta sexual y del organismo de una persona, pero no necesariamente en todos los casos en los que se use.
La conducta sexual está influida por muchos factores (culturales, educativos, ambientales, morales, religiosos, filosóficos y éticos) y en menor grado es afectada por los estímulos internos o fisiológicos.
Por otra parte, las hormonas sexuales juegan un papel determinante en el deseo sexual y en el mantenimiento de los órganos sexuales y su funcionalidad, pero su aplicación debe ser estrictamente bajo evaluación, indicación y control médicos.
Por ejemplo, los medicamentos para disfunción eréctil no aportan deseo sexual, pasión, ni más tiempo para eyacular. Solo aportan erección y la rigidez suficiente al pene para un buen desempeño sexual.
En conclusión, lo único y verdaderamente efectivo para incrementar el deseo sexual, es una pareja que inspire ese sentimiento y se constituya como un estímulo suficientemente excitante en un ambiente agradable y propicio.

En algunas
civilizaciones,
los alimentos con un alto valor nutritivo estaban considerados como los mejores estimulantes, siendo beneficiosos para el bienestar general de personas cuya dieta era normalmente escasa

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