Hidalgo vive una crisis política por el “capricho” de la minoría legislativa del PRI, encabezada por María Luisa Pérez Perusquía, de tratar de “robarle” a Morena la presidencia de la junta de gobierno del Congreso estatal, sin importar que los morenistas tengan hoy la mayoría con 17 diputados votados y electos de manera abrumadora por los ciudadanos hidalguenses el pasado primero de julio.

En el fondo, lo que está en juego en esta disputa por la presidencia de la junta de gobierno de la 64 Legislatura del Congreso local es que la minoría priista, con el apoyo de la “chiquillada”, compuesta por diputados plurinominales del PAN, PES, PRD y PT, pretende hacerse de la junta de gobierno para continuar con el control del Poder Legislativo y con ello evitar se investigue el ejercicio de los dineros públicos por parte del gobierno estatal.

Lo insólito es que la minoría tricolor pretenda controlar el Poder Legislativo aún y cuando el mandato mayoritario de los hidalguenses expresado en las urnas en las pasadas elecciones fue que Morena asumiera las riendas del Congreso estatal por primera vez en más de 80 años de hegemonía tricolor. Y eso es justamente lo que hoy defienden los 17 diputados morenistas: el voto y decisión mayoritaria de los electores de Hidalgo, ni más ni menos.

No obstante, los priistas pretenden “robarse”, con el apoyo de todo el aparato del que dispone el gobierno local, la decisión mayoritaria de los ciudadanos que otorgó a Morena la confianza para que asuma el control del Congreso estatal y se convierta en un contrapeso real del Poder Ejecutivo, a efecto de que fiscalice el uso de los recursos públicos y que el presupuesto de los próximos tres años se invierta en beneficio de la población y no de los gobernantes, como ha sucedido por más de 80 años de gobiernos priistas.

Para ello, cabe recordar, el pasado 30 de julio, en la última sesión ordinaria de la pasada Legislatura, la 63, la mayoría priista encabezada ni más ni menos que por María Luisa Pérez Perusquía y de la que era integrante Mayka Ortega Eguiluz, reformó la Ley Orgánica del Congreso para “robarle” a Morena la junta de gobierno y continuar controlando el Congreso a pesar de ser el PRI ¡minoría!

Esa “chicanada” se cometió con el uso de la brutal represión hacia los diputados electos de Morena, en ese entonces, por parte de la Policía estatal. La aprobación de esas reformas, recordarán, se hizo a espaldas del pueblo en una sede alterna.

Hoy los priistas, haciendo gala de ser “muy respetuosos” de la legalidad y de las normas, pretenden “arrebatarle” a Morena la presidencia de la junta de gobierno, pero lo más grave de todo es que pretenden robarle a los ciudadanos hidalguenses su decisión expresada con su voto mayoritario en las pasadas elecciones del primero de julio: que el PRI ya no tenga más el control del Poder Legislativo.

Y para tratar de desviar la atención de los ciudadanos e intentar presentar a los 17 diputados de Morena como legos y no querer trabajar, por los dos recesos decretados por la presidencia de la mesa directiva electa para septiembre, usan la misma técnica del ratero cuando es descubierto atracando.

Generalmente el ladrón que es pillado robando busca generar confusión en su entorno para poder escapar y lo hace gritando: ¡Atrapen al ratero! Eso es lo que hoy ocurre con la minoría legislativa priista en Hidalgo, ya que pretende señalar a los diputados de Morena como quienes no están dispuestos a trabajar o, mejor dicho, a legislar, lo cual es un burdo ardid armado con el respaldo de todos en el aparato de gobierno, incluidos algunos medios de comunicación.

Toda la estrategia de desprestigio se ciñe a que los 17 diputados de Morena son legos en materia legislativa y no quieren trabajar, y por eso hacen uso de los recesos, pero la realidad de lo que están haciendo los legisladores morenistas es defender el mandato mayoritario de los electores hidalguenses que de manera abrumadora votaron el primero de julio pasado porque el PRI ya no tenga más el control del Congreso del estado.

Los priistas son expertos en las artes del engaño, de la prestidigitación, de la fabricación de mentiras que parecen verdades, y el ejemplo más claro de ello es la “verdad histórica” sobre la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, cuya verdad pronto se sabrá bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

A quién pretende engañar la minoría priista con el respaldo de sus “paleros” del PAN, PES y PT, y sus “apoyadores” que llevaron el jueves pasado al Congreso cuando gritaban: “Se cumpla la ley”, cuando han sido los priistas los violadores más avezados de normas y preceptos. Hoy se presentan muy preocupados por el trabajo legislativo a favor de la población, por el respeto a la legalidad, pero cabe preguntarles por qué no trabajaron a favor de los hidalguenses en más de 80 años de mayorías legislativas, por qué han torcido y acomodado la norma para solapar la corrupción e impunidad de sus militantes y gobernantes.

Justamente porque en más de 80 años únicamente “trabajaron” para su beneficio personal a costa de los dineros del pueblo, y porque han solapado la impune corrupción, la mayoría de los hidalguenses votó en contra del PRI y a favor de Morena. No quieran hoy usurpar lo que no ganaron en las urnas… la mayoría votó por la alternancia legislativa, no por la continuidad del priismo anacrónico.

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