“Solis item quoque defectus lunae que latebras…”
-Titus Lucretius Carus.
“Del mismo modo que en el eclipse de Sol, la Luna se esconde…”
“Si cada vez que pensara en ti, una estrella se apagara, no habría en el cielo una estrella que brillara.”

Todos y todas somos románticos por naturaleza sin importar edad, religión, ni sexo. Nos embelesamos por todo lo que la madre naturaleza proporciona, nos deja observar y sentir sus grandes bellezas, como son las flores, los árboles y sus frutos; aquellos paisajes que a lo lejos los vemos verdes con infinidad de flores y que apartadamente parece una alfombra multicolor, o de un solo color, grandes y maravillosas vistas naturales, los ríos, cascadas, lagos, las playas; y que de esos grandes mares, de los que sus aguas emiten una extraordinaria gama de colores.

Otra belleza sin igual que nos invita a soñar por medio de la imaginación es ese cielo maravilloso y espectacular, es sin duda el bello universo con su gran poder de atracción para ser observado día a día; noche a noche con lo que nos embelesa: la Luna con su maravillosa luminosidad y, esas radiantes estrellas del firmamento, que en conjunto nos invitan a soñar imaginando un sin número de pensamientos con tan solo la observación hacia ese cielo esplendoroso totalmente iluminado.

Todo es tan impresionante, tomando en cuenta el uso de álgebra y la geometría como básicos para medir la tierra en tiempos ya muy lejanos que, Aristarco estaba tan ocupado en cambiar el modelo entero a través de calculaciones entre la relación de la Tierra, la Luna y el Sol; dándose cuenta de que no había paralaje observable, y empezó a creer que las estrellas estaban más lejos de lo que pensaba, siendo el momento cuando cambió nuestro precioso universo para que fuera heliocéntrico. Es importante tomar en cuenta cuanto ha influido la filosofía en los pensadores pasados, ahora, pensamos en la filosofía como el deambular de la percepción y la postulación que se produce cuando nos deliberamos por ejemplo “¿Cuál es el significado de la vida?, ¿hay vida después de la muerte?” Al principio de la civilización humana, esto sucedió, pero la ciencia daba inicios.

El hombre, con una clarividencia ocular, siente un abrumador sentimiento ante el espectáculo de un cielo nocturno plagado de estrellas. Es así desde el principio de los tiempos y son las estrellas las que han dado origen a los mitos de creación de casi todas las culturas. Y en efecto nuestra bella mujer de la antigüedad Aglaonice de Tesalia contribuyó a la formación de las civilizaciones de la antigüedad que conocemos y que de igual forma las mujeres actuales pueden formar y transformar la cultura en la cual estamos inmersos a pesar de tantos y tantos retos e injusticias a las que se enfrentan.

Aglaonice vivió entre los siglos I y II de la era común, quedando en la historia como una gran astrónoma de incuestionable capacidad de la antigua Grecia y quien además, no tenía impedimento en demostrar sus habilidades de observación y cálculo, que le aprobaban vaticinar eclipses lunares con demasiada exactitud, haciendo creer a la ciudadanía que podía desaparecer la luna a su capricho, por lo que a las astrónomas que se encontraban con ella les pusieron como sobrenombre “las brujas de Tesalia”, teniendo su actividad entre los siglos III y I a C.

Aglaonice fue la primera astrónoma quien tuvo la capacidad de dominio en predecir eclipses lunares; pareciendo indicar que estudió astronomía en Mesopotamia y escribió tratados y fue maestra de ciencias naturales y de fenómenos celestes. Con veracidad no se sabe sobre qué escribió y lo que enseñaba, pero, la capacidad para predecir fue el motivo que la hizo famosa. Fue una poderosa “bruja de Tesalia”, conocida como “la que puede hacer desaparecer la Luna”. La creencia de que las mujeres de Tesalia tenían el poder de desaparecer la luna estaba extendida en la antigüedad; siendo mencionada en los escritos de Plutarco y por Apolonio de Rodas como astrónoma y como hija de Hegetor (o Hegemon) de Tesalia, y considerada una hechicera por su habilidad de hacer desaparecer la Luna del cielo, lo que posteriormente ha sido interpretado como que podía predecir el momento y la región en que un eclipse lunar se produciría (Bicknell, 1983).

Esta gran astrónoma de la que se desconoce fecha de nacimiento y de fallecimiento, fue considerada como filósofa natural, conjuntamente con Hipo y Antusa. Algunos autores no aceptan que haya existido esta talentosa mujer, cuestionando su existencia y la de los eclipses donde la Luna se tornó invisible. La ciencia ha evolucionado considerablemente proponiendo hipótesis explicando la realidad, cambiándolas ante las refutaciones empíricas por nuevas y mejores teorías, para corroborar que toda teoría nace provisoria y muere al aparecer otra nueva que explica lo que la anterior no puede explicar teniendo mayor carácter predictivo. Aglaonice, fue una astrónoma que siguiendo la tradición de Tesalia, tierra de brujas, haya predicho bajar la Luna. Sobre este punto, se expresaron así algunos autores:

Plutarco en Moralia, “como las mujeres de Tesalia se dice llamar por la Luna. Este engaño astucia de ellos, sin embargo, ganó credibilidad entre las mujeres cuando la hija de Hegetor, Aglaonice, que era experta en astronomía, siempre pretendió en el momento de un eclipse de luna que ella era encantadora y llevarlo hacia abajo”; Aristófanes en las nubes, “si comparando una hechicera de Tesalia hiciera bajar de noche a Selene”; Sosífanes, Meleagro,” todos dicen que la hace desaparecer con cantos mágicos cualquier doncella de Tesalia y así pues es engañosa la bajada de Selene del cielo” ; Platón en Gorgias, “y dando crédito a las mujeres, que dicen que nadie puede evitar su destino, debe seguidamente examinar de qué modo llevará la vida más conveniente durante el tiempo que viva; Virgilio, Egloga VIII, incluso los versos pueden hacer bajar a la luna del cielo, como las mujeres de Tesalia se dice llamar por la Luna”.

Se le considero “buja” pero no lo fue, predecía con sus estudios cuando sucedería un eclipse por medio de las tablillas babilónicas y la observación de movimientos astrales, calculando cuando sería el eclipse lunar porque fue gran matemática.

Sin lugar a dudas el género femenino, además de contar con una belleza inigualable es inteligente, lo cual se comprueba día a día siendo motivo para recordar que la mujer tiene su grandeza, por lo que siempre han hecho historia, con las estrellas fugaces surcando el cielo.

“Si mi cielo se nubla, nunca podrá descubrir la inmensidad del universo que deseo ofrecerte. Si mi estrella reduce su brillo para no deslumbrarme más, yo no podré vivir condenada a la oscuridad sin la Luna…” “A la luna, a ti, mi cielo, y a mis bellas estrellas.”
–Miquel Beltran i Carreté

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