Una noche de marzo de 1999, se pactó una entrevista con Humberto Lugo Gil, gobernador interino de Hidalgo tras la solicitud de licencia de Jesús Murillo.

El mandatario, originario de Huichapan, estaba a días de concluir su encargo, asumido el 28 de octubre de 1998.

La cita se cumplimentó felizmente, satisfecho Lugo Gil de los resultados de su gestión.

Pero antes, alrededor de las 21 horas, hubo una obligada parada en la oficina del secretario de Despacho, Adalberto Chávez Bustos.

En el pasado se habían mantenido ligeras charlas con él, dentro de un entorno de formalidad, por los encargos públicos que había desempeñado, y coincidencias de gusto culinario en un restaurante de la calle de Ocampo.

Pero ese día, Chávez Bustos, originario de Xochiatipan, con todo el tiempo por delante se reveló como estupendo conversador. Ocurrente, memoria prodigiosa, comentarios no solo interesantes sino entretenidos, de fino humor, hicieron que la espera, de algo más de 60 minutos, transcurriera entre sonrisas, sin que importara, la verdad, como “volaba” el tiempo.

Nunca antes, nunca después hubo oportunidad de repetirla, por lo menos hasta ahora.

Uno de sus hermanos, Glafiro, lamentablemente ya desaparecido, era igualmente un agradabilísimo contertulio.

Adalberto ha tenido dos vertientes en una carrera profesional y pública de éxito: la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y ámbitos de servidor público y político.

Se recuerda que fundó la Federación de Estudiantes Universitarios de Hidalgo (FEUH), y de eso ha citado: “Surgió como una aspiración lógica y de mejora académica de estudiantes y de las sociedades de alumnos que había en aquel entonces, para lograr que el magisterio pudiera dar mejores resultados. Creo que no fue en vano, se inició felizmente esa etapa”.

Y de la mano con la UAEH, fungió como secretario particular de Juventino Pérez Peñafiel, segundo rector en la historia de la casa de estudios.

Posteriormente, fue subdirector de servicios escolares, luego, director de la Escuela de Derecho, la misma en que años atrás obtuviera su título de abogado, abogado general de la universidad y miembro del Honorable Consejo Universitario.

No olvidaría: “Fungí como catedrático, empezando por la Preparatoria uno y a nivel profesional en el entonces Icso (Instituto de Ciencias Sociales), impartiendo una nueva cátedra: metodología jurídica, y en el noveno semestre, filosofía del derecho”.

Igualmente fue catedrático en la Escuela de Trabajo Social.

Entonces dio el salto para participar electoralmente en la Huasteca hidalguense, y en dos ocasiones fue diputado local. Reconoció el respaldo del entonces gobernador Jorge Rojo Lugo, en cuya administración fue director general de Gobernación.

En breve intermedio, importante para él, el 19 de marzo pasado, recibió un reconocimiento de la UAEH, en el marco de la Tradicional Comida del Recuerdo, edición 32.

Chávez Bustos lo llamó “inmerecido, que me ha permitido tener un reencuentro afortunado con mi alma mater”.

El rector, Adolfo Pontigo Loyola, evocó a Jesús Ángeles Contreras, también en su momento rector, quien dijo: “Reconocer es reconocemos, y hoy es lo que está sucediendo.

Reconocemos en un hombre su esfuerzo, trabajo, un proyecto de vida, cada uno quienes tuvimos la fortuna de ser sus alumnos de una materia, filosofía del derecho”.

Destacó entonces Pontigo Loyola: “La universidad de hoy ni por mucho es la universidad de ayer, la misma Garza, diferentes personas, diferente piel y diferentes ojos, pero el mismo corazón y la misma y aguerrida inquietud e impulso de exigir que se respete a las instituciones”.

Chávez Bustos llegó a ser oficial mayor del gobierno estatal, y a nivel federal, presidente de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje y delegado de Liconsa.

Y se retoma lo que expresó en la comida en que, por méritos fue reconocido.

“Cuando estudié éramos más o menos 7 mil alumnos; hoy se ha llegado a 55 mil; un sólido crecimiento, indudable.”

Dos comisiones marcaron también su vida: ser procurador de Justicia y alcalde de Pachuca.

El 18 de enero de 1987 hubo elecciones, entre otras para ayuntamientos. Ganó Chávez Bustos y se desempeñó como presidente municipal en Pachuca de 1988 a 1991.

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