La muerte de una persona en 1999 por beber agua contaminada con arsénico en Zimapán, hizo que las autoridades voltearan a ese municipio, cuya principal actividad es la minería.
Recientemente, el tema volvió a estar en la agenda estatal cuando el actual presidente municipal Erick Marte Villanueva recordó que Zimapán es la segunda ciudad en el mundo con altos índices de arsénico en el agua, solo después de Bangladesh.
Dicha ciudad y Zimapán, aunque separadas por miles de kilómetros, tienen algo en común: la alerta sanitaria que presentan desde hace varios años debido a su agua contaminada.

Una problemática de años

Acceder a Zimapán no es fácil, la carretera está llena de curvas y precipicios, por lo menos de Ixmiquilpan hasta llegar allá. Dentro de los 84 municipios que integran Hidalgo, ese posee la mayor extensión territorial, anclado en la Sierra Gorda, cuenta con 4.19 por ciento de la superficie del estado.
Del total de la población, alrededor del 85 por ciento tiene acceso al agua potable; asimismo, ubicarse entre la Sierra Madre Oriental y el Eje Volcánico, lo hacen rico en metales, por lo que la minería es una de las principales actividades de los habitantes de ese lugar.
Desde hace 18 años cuando la problemática fue abordada, poco han hecho las autoridades, pues incluso el agua de una de las principales fuentes de abastecimiento, conocida como El Infiernillo, es desviada a Querétaro, como también denunció el edil.
Durante estos años diversas instancias han analizado e investigado la problemática del agua contaminada con arsénico en Zimapán, como Marco Moreno Gaytán, presidente de la Sociedad Ambientalista de Hidalgo, quien narró que el consejo estatal de ecología (de ese tiempo) manifestó que la contaminación del agua tenía relación directa con una roca, la arsenopirita.
No obstante, el Instituto de Geofísica de la UNAM demostró que la presencia del arsénico en el agua no solo era causa de la arsenopirita, sino también de los drenajes ácidos en los jales mineros del municipio, los cuales se forman en temporada de lluvia o cuando las presas se rompen y empieza a correr el agua afuera, lo que ocurre constantemente en algunos lugares, como la comunidad de San Antoni, donde incluso la ruptura de la presa de jales inundó una primaria.
Desde esa fecha, la Sociedad Ambientalista de Hidalgo solicitó que el gobierno garantizara la estabilización de los jales mineros de Zimapán y el confinamiento en sitio, es decir, buscar la manera de que fueran tapados o acorazados con algún polímero que impida las filtraciones para que dejen de representar un riesgo para la población.
Anteriormente, a la cabecera municipal se le dotaba del vital líquido desde Tasquillo, donde se tendió una red de agua potable, por lo que el problema existe desde entonces, mencionó Marco Moreno Gaytán, fecha en que demostraron la presencia del arsénico en el agua; sin embargo, las empresas mineras siguen acumulando residuos en sus jales, aguas crudas que contienen elementos químicos contaminantes.


Para el ambientalista, el agua no solo se contamina por correr en la vieja red, como explicó hace unas semanas el alcalde, quien subrayó en entrevista para este medio que son necesarios más de 250 millones de pesos para cambiar todo el sistema de las 45 comunidades de ese municipio, ya que, según él, el deterioro es el que genera que el líquido esté contaminado derivado del sarro presente en la red.
Además, el presidente de la sociedad ambientalista considera que la problemática va más allá, como lo demuestran los estudios, por lo que dijo que “sería bueno que la presidencia municipal tuviera acceso a estos, los cuales han documentado la situación a lo largo de los años”.
Exhortó a las distintas dependencias a que den respuestas y no culpas, pues refirió que la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Comisión Estatal del Agua (CEA) y el Sistema de Agua Potable del municipio deben desarrollar estrategias que permitan resolver el problema, así como que deben involucrarse áreas del gobierno como la Secretaría de Políticas Públicas, del Medio Ambiente y la Semarnat federal.
Agregó que esas instituciones deberían discutir con el alcalde de Zimapán cuáles son las mejores opciones para garantizar que el agua que consuma la población esté libre de arsénico. Además, deben revisar la presencia de la roca, así como los estudios de geofísica de la UNAM, que demuestran la existencia de drenajes ácidos producidos por los jales mineros y que son los responsables de la contaminación de los pozos.
“La población es lo que requiere, atención, respuesta inmediata y ya no buscar culpables, perderíamos tiempo y quien sufre las consecuencias de esto es la gente del municipio.”
La Sociedad Ambientalista de Hidalgo propuso poner en marcha una mesa interinstitucional en donde revisen el asunto y den respuestas. Además instó a los municipios cercanos a estar atentos a la problemática.

Efectos del arsénico en la salud

El arsénico es un elemento químico presente en la naturaleza, entre los más tóxicos para el consumo humano, y se encuentra especialmente en regiones con actividad volcánica.
Aunque el arsénico puede encontrarse en aguas superficiales, son las subterráneas las que principalmente presentan contaminación con este elemento.
La ingestión de pequeñas cantidades de arsénico puede causar efectos crónicos por su acumulación en el organismo, como irritación de estómago e intestino, disminución de la producción de glóbulos rojos y blancos, irritación de los pulmones, lesiones en la piel, diabetes, posibilidades de cáncer en la piel, pulmón, riñones e hígado. En exposiciones muy altas: infertilidad y aborto en mujeres, daño del cerebro y problemas cardiacos.

 

Zimapán, distrito minero

Las primeras minas fueron descubiertas en 1575, lo que ocasionó que ese distrito se poblara y posteriormente levantaron algunas haciendas de beneficio, lo que dio origen a Zimapán en 1576. En el siglo XVII aumentó su importancia, al ser descubierta la mina Lomo de Toro en 1632, con lo cual comenzó el esplendor de ese distrito.
Durante la guerra de Independencia (1810) la explotación fue interrumpida por 13 años, después, en 1823 existió otra época de esplendor (60 minas). En 1945 fueron descubiertos nuevos cuerpos de óxidos en la mina Lomo de Toro y en esa misma década la compañía Fresnillo SA de CV inició sus actividades.
Actualmente el distrito está en operación, pero con relativa baja producción. El distrito minero Zimapán cuenta con varias presas de jales (antiguas y recientes); la principal, por su volumen, es la presa El Monte, localizada a 9.5 kilómetros aproximadamente hacia la parte noreste del municipio, con ocho presas de jales que ocupan 9.58 hectáreas, donde la octava estuvo en operación constante hasta el 2000.
Además, existen presas antiguas en la periferia noroeste del poblado (como San Miguel y Santa María), las cuales tienen aproximadamente 50 años de depósito (influencia de los minerales de los jales en la bioaccesibilidad).

Planta tratadora

El presidente municipal Erick Marte precisó que a fin de atender la situación, cerca de la cabecera municipal está la planta tratadora que funciona desde hace seis años, cuya agua arriba al pozo de La Cruz, donde llegan 25 litros / segundo, además del pozo conocido como El Mui, donde caen casi 21 litros / segundo.
En ese lugar realizan el tratamiento para separar el arsénico, el cual no es suficiente para la necesidad de la cabecera municipal; al edil le preocupa no actuar con la prontitud requerida, lo cual depende de los recursos que puedan conseguirse en la Conagua.
Por lo anterior, insistió en solicitar los recursos necesarios al Banco Interamericano, tanto para el reemplazo de la red hidráulica, como la planta de tratamiento; asimismo, lamentó que no efectuaran las acciones necesarias para atender el tema.
Mientras que Querétaro recibe el 70 por ciento del agua de Zimapán, 45 comunidades de ese municipio no cuentan con la suficiente; al respecto, el alcalde recordó que fue en el sexenio de Miguel Ángel Osorio Chong cuando el líquido se desvió al estado vecino.
En promesas quedaron los 200 millones de pesos que garantizarían el agua para las localidades que la requieren, así como acciones para abatir el problema de contaminación con arsénico. Sostuvo que aunque en su momento propusieron clausurar los pozos, no es una idea factible, pues el municipio no cuenta con el agua suficiente.
“El llamado que yo le hago al gobierno de la República es que se liberen los recursos para poder concluir con el proyecto del Infiernillo, el de La Cerrada, que se ha ido en etapas pequeñas, duplicar el agua de otro punto llamado La Cruz, en el que se tiene identificado otro sitio o yacimiento.”
Ante la negativa de Tasquillo de concederle agua a Zimapán, como opción habilitaron el pozo La Cruz. Con los recursos piensan mejorar el agua, mediante una planta de tratamiento que tenga la tecnología necesaria y monitoree la calidad del vital líquido.
Esperan que este mes el gobierno federal, por medio de la Conagua, asigne el recurso correspondiente, ya que las autoridades deben atender el tema de manera inmediata, pues expuso que se trata de una alerta sanitaria.

Además, el hospital está abandonado

Los habitantes de Zimapán

tiene casi ocho años esperando la culminación del hospital regional, pues luego de los problemas generados por la ingesta de arsénico en el agua, muchas personas dejaron de atenderse al no contar con los recursos para trasladarse a otros lugares, enfatizó Erick Marte; son 49 millones de pesos los que se requieren

Relató que los Martes

ciudadanos llegan muchas peticiones de salud, por lo que instó a las autoridades para que concluyan el nosocomio, “hay otras cosas que pueden esperar, pero el tema de salud debe estar por delante, por lo que espero que pronto sepamos de cuánto es el recurso para que se termine la última etapa”

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