Agua en escuelas llega con arsénico

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Ciudad de México.- El recurso hídrico entubado que es suministrado a las escuelas, que ingieren niñas y niños de primaria y secundaria, así como docentes, personal y localidades aledañas, contiene contaminantes como arsénico, fluoruros, manganeso, nitritos, plomo y, además, coliformes fecales, lo cual puede causar cáncer, enfermedades cardiovasculares, diarrea, debilitamiento del sistema inmunológico y afectaciones en el desarrollo infantil, revelaron organizaciones civiles con base en 27 mil análisis de laboratorio levantados entre 2015 y 2019 para el extinto Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (Inafed), en coordinación con el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA).

“En todas las entidades hay algún tipo de polución. El fluoruro y arsénico es más prevalente en los estados del centro y norte y las (bacterias) coliformes fecales se encontraron en 598 municipios de Hidalgo, Michoacán, Chiapas, Guerrero, Puebla, Veracruz y Tlaxcala”, afirmó Fermín Reygadas Robles Gil, director de Cántaro Azul, una organización civil con sede en Chiapas que durante más de un año solicitó datos vía transparencia sobre esos resultados.

Junto con Fanméxico y el Inventario Nacional de Calidad del Agua procesan las cifras para publicarlas en unas semanas de manera comprensible. “Esta contaminación, si es grave en todo momento, ahorita es más grave por el impacto económico que hay con el coronavirus (Covid-19), porque aumenta el riesgo de que las personas tomen de la llave”.

Los más de 20 mil dictámenes fueron llevados a cabo por laboratorios de terceros para analizar la NOM-127 de la Secretaría de Salud federal (Ssa) sobre calidad del vital líquido. La muestra no consideró los planteles que carecen del servicio y monitoreó casi 20 elementos de los 46 expuestos en las normas.

“En muchos espacios donde se encontraron arsénico y fluoruros no se instalaron bebederos porque no tenían capacidad para remover estos contaminantes”, explicó Robles, lo cual abre la puerta para que los estudiantes consuman bebidas azucaradas relacionadas con la epidemia de obesidad, diabetes e hipertensión y con la contaminación plástica.

El argumento de los gobiernos locales suele ser la falta de presupuesto para contar con esos elementos, pero la coordinadora general de Freshwater Action Network México (Fanmex) Nathalie Seguin expuso que hay flujo de dinero a partir del impuesto especial a productos y servicios (IEPS) aplicado a bebidas azucaradas desde 2014, pero no está etiquetado de manera transparente.

“En 2020, el IEPS dejaría ingresos estimados de 28 mil 660 millones de pesos anuales, de acuerdo con Hacienda. Con eso no solo podrían implementarse los bebederos, también se podría tratar el agua adecuadamente. Esa cantidad de dinero es 72 veces el presupuesto de prevención y control de sobrepeso, obesidad y diabetes que hoy día es de 393 millones”, planteó.

¿Qué la contamina?

Nathalie Seguin explicó que el recurso hídrico se contamina por origen geológico y por actividad humana. Esas causas pueden controlarse, pero a nivel federal y local falta el manejo y saneamiento adecuado.

“El derecho humano al agua y saneamiento es responsabilidad del Estado mexicano. Tiene el mandato de proveer líquido de calidad para poder beberlo, lavarse las manos y asegurar una infraestructura funcional y segura en los baños que no genere ningún impacto en la salud.”

Pero, aseguró la ambientalista, “el arsénico, fluoruro o manganeso, presentes de forma natural en el subsuelo, están en niveles altos por un manejo inadecuado (sobreexplotación de acuíferos). Puede ser reducido con un manejo apropiado de la extracción de la humedad subterránea con metodologías científicamente sustentadas.

“Por el otro lado tenemos elementos del tipo antropogénico, es decir, por las actividades que tenemos como sociedad, por lo que llegamos a altos niveles de coliformes fecales y esas bacterias en particular son el resultado de una falta enorme de sistemas de saneamiento de compuestos residuales. En muchos casos ni siquiera existe la infraestructura o no tienen el presupuesto asignado para su operación y las plantas terminan como elefantes blancos.”

También, pueden encontrarse nitratos por acciones de origen agrícola que no son reguladas y mucho menos sancionadas. Asimismo, aunque no fue parte de los análisis, podrían encontrarse plaguicidas y otros tóxicos en el líquido bebido por menores, agregó Seguin.

¿Qué provoca en la salud?

Luz María del Razo, presidenta del Inventario Nacional de Calidad del Agua, destacó que la presencia de heces fecales muestra que México no solo sigue teniendo un problema en la potabilización del recurso hídrico, sino también en el saneamiento, lo cual impacta a la salud. Al debilitar el sistema inmunológico, hace más susceptible a la persona al coronavirus (Covid-19).

“Si asumimos que estamos recibiendo todos los días durante periodos largos ese tipo de agua, los efectos que produce son muy graves”, sentenció. “Estamos condenando a la sociedad a tener menos años de vida sanos con padecimientos crónico-degenerativos que son costosos y difíciles de manejar”.

Los coliformes producen riesgos gastrointestinales que provocan diarrea o tifoidea a los infantes, disminuye su capacidad de asimilar nutrientes y los imposibilita para tener un desarrollo adecuado, afirmó Del Razo.

En 198, en municipios de 22 estados, entre ellos Puebla, Zacatecas, Jalisco, Hidalgo, Durango, Guanajuato y Nayarit, fueron detectados por lo menos 600 registros de contaminación por arsénico, el cual puede producir cáncer, padecimientos metabólicos, cardiovasculares y es un factor de riesgo para incrementar la presencia de diabetes.

“Nos preocupa toda la población, pero particularmente los niños ingresan una mayor concentración de esos elementos (por la relación ingesta-masa corporal) y además los absorben mucho más rápido en su tracto gastrointestinal porque todavía no está muy maduro y tiene menos posibilidad de defensa”, advirtió la investigadora.

¿Quiénes deben actuar?

Las organizaciones civiles involucradas unieron fuerzas y enviaron cartas sobre los primeros resultados de los análisis a la Secretaría de Educación Pública (SEP), Ssa, Medio Ambiente, a la dirección de la Agenda 2030, al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y a la comisión de recursos hidráulicos y saneamiento de la Cámara de Diputados, que desde 2012 debía emitir la ley general de aguas, misma que lleva casi ocho años de atraso.

“Es un mandato constitucional que se cree dicha legislación, donde debe garantizarse el derecho humano al vital líquido y saneamiento de manera equitativa y sustentable, y también la gestión de los patrimonios hídricos en los tres niveles de gobierno con la participación de la ciudadanía. No puede desligarse la calidad con la gestión; debe regularse de manera integral”, afirmó Fermín Reygadas Robles Gil, director de Cántaro Azul.

En las siguientes etapas, notificarán a Ejecutivos estatales y locales. “El agua es un elemento transversal y no podemos pensar en una solución de una forma aislada para garantizar esa garantía humana y beneficio de desarrollo. Hay una interdependencia de derecho a la salud, agua y saneamiento, a la información y a un medio ambiente sano”, aseguró Nathalie Seguin.

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