Aguarda maquinaria en edificio de Petén

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Héctor Gutiérrez / Agencia Reforma
Ciudad de México
La esperanza de rescatar a más personas con vida en el edificio derrumbado entre Petén y Zapata, en la Ciudad de México, se diluye en medio de constantes incendios y un penetrante olor a gas que se hizo presente la madrugada de ayer.
Una grúa y una retroexcavadora aguardan afuera del edificio colapsado, las cuales, aseguran rescatistas, hasta ahora solo se han usado con cuidado para retirar escombros de gran tamaño.
A más de 60 horas del sismo de magnitud 7.1, las labores de rescate en el lugar continúan, pese a que en toda la noche del jueves y la madrugada del viernes no se logró sacar ningún cuerpo y a ninguna persona con vida.
A eso se suma la falta de certeza sobre cuántas víctimas siguen atrapadas dentro de los escombros del edificio. Lo único constante fue la lluvia y un incesante vapor que salió y aún sale de entre las ruinas.
Sarahí Corona, coordinadora de servicios médicos en el lugar, indicó que por órdenes de las fuerzas armadas, los trabajos de rescate continuarán hasta que exista certeza de que ya no hay ninguna persona atrapada, pero se sospecha, expuso, que hay dos o tres personas con vida dentro.
Se trata del matrimonio Juan Francisco Lance y Margarita Roca Urrea, así como su hijo José Antonio Lance, indicaron fuentes presentes en el lugar.
Corona agregó que los constantes incendios ya han sido controlados. Aunque la zona, apuntó, está en código rojo debido a los gases y vapores que salen del inmueble, cuya planta baja era una lavandería.
“Por eso nadie puede pasar ni estar aquí, solo los voluntarios especializados”, comentó.
“Ahorita no tenemos rescatado a ningún sobreviviente y no han venido familiares a reclamar, pero nosotros seguiremos con los rescates.”
Corona afirmó que el uso de la maquinaria pesada ha sido cuidadoso y únicamente para algunas tareas específicas de retiro de escombros.
Sobre el montículo de lo que alguna vez fue un edificio de cinco pisos aún hay Topos, elementos de la Marina, del Ejército y binomios caninos en tareas de rescate.
También abundan policías federales, paramédicos, personal de Protección Civil y docenas de voluntarios.
Rescatistas consultados informaron que a lo largo de la noche del jueves, Topos y perros de rescate buscaron señales de vida.
Hubo momentos, sin embargo, en que los incendios detuvieron las labores de manera momentánea, además de que afectaron las lecturas de las cámaras térmicas, mencionaron.
Expusieron que se sospecha que puede haber entre dos o tres personas adentro. No obstante, no revelaron nombres.
Cerca de las cero horas, al lugar llegó el ingeniero Armando Bravo, quien, con fotografías y recortes de revista en mano, afirmó ser un veterano rescatista del sismo de 1985.
Demandó hablar con personal de la Secretaría de Marina para que lo dejaran asesorar las tareas de rescate.

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