El dengue es una infección vírica transmitida por mosquitos. La infección causa síntomas gripales y en ocasiones evoluciona hasta convertirse en un cuadro potencialmente mortal llamado dengue grave. Si usted, amable lector, padece fiebre elevada a 40 grados, dolor de cabeza muy intenso, que se extiende a los músculos y articulaciones, además de vómitos, agrandamiento de ganglios linfáticos o salpullido, ¡cuidado! Por supuesto, no somos especialistas en temas de salud, pero desde este espacio editorial creemos necesario no echar por la borda síntomas que pudieran representar un cuadro de dengue, propagado principalmente en regiones húmedas del estado. En lo que va del año suman 265 casos positivos de dengue, pero la preocupación mayor radica en que el padecimiento casi se triplica en prácticamente cuatro semanas, luego de las recientes lluvias en la entidad. En este contexto existe otra disyuntiva: la capacidad de las autoridades para monitorear, controlar y erradicar la enfermedad, pero no con campañas informativas, sino con acciones contundentes en Sierra y Huasteca, dos de las regiones más desprotegidas económicamente de la entidad. Y es que, según la Organización Mundial de la Salud, es un problema de salud pública en todo el mundo, que a pesar de los esfuerzos para contenerlo y mitigar el impacto de la epidemia, es una enfermedad infecciosa sistémica y dinámica. Nada sencillo el panorama para las entidades responsables, el cual se agrava conforme avanzan los días de lluvia al norte del estado. La Secretaría de Salud ha sido omisa al reportar, al menos a la opinión pública, el saldo y la estrategia contra esta enfermedad que se propaga frenéticamente. Existe más allá de la desinformación otro factor de riesgo, colateral al periplo burocrático, la falta de medicamentos, la carencia de infraestructura y, desde luego, la pobreza; los primeros dos factores obligarían a un eventual traslado masivo de pacientes al osado hospital general de Pachuca. Ojalá, por el bien de la población serrana y huasteca, el sosiego institucional que se muestra hasta ahora no redunde en una emergencia súbita. De filón. Tantos aspirantes presidenciales por la vía independiente están convirtiendo aquello en un rico caldo de cultivo para el priismo en 2018.

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