La crisis en Morena representa un riesgo no solo para quienes militan en ese partido político, también es un problema para la democracia mexicana y profundiza el descrédito que ya tienen las instituciones públicas y en particular los partidos políticos.

La pugna por la dirigencia nacional de Morena no solo amenaza con demoler el partido que llevó a la presidencia a Andrés Manuel López Obrador, sino también puede terminar con el último reducto de confianza ciudadana en las instituciones creadas para llegar al poder y aspirar a un cargo público.

Según la última Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (INEGI, 2018) que brinda información sobre cuál es la satisfacción de los mexicanos respecto a los servicios públicos, pero que también expresa los niveles de confianza en instituciones o actores, los partidos políticos son las instituciones más desprestigiadas de nuestro país.

La consulta, llevada a cabo en 2017, arrojó que solo 17.

8 por ciento de la ciudadanía confía en los partidos políticos.

Y ahí, en el sótano, junto a los partidos, se encontraron las cámaras de diputados y senadores, en las que solo tiene confianza el 20.

6 por ciento de la población.

Lo grave de eso es que Morena fue la opción que eligió una abrumadora mayoría en las elecciones de 2018, y así fue porque ese partido, que se vende como “La esperanza de México”, fue quien construyó el discurso antisistema, el que representó justamente el contraste frente a los desacreditados partidos Revolucionario Institucional (PRI), de la Revolución Democrática (PRD) y Acción Nacional (PAN).

El riesgo de que esa opción política se resquebraje, cuando el gobierno de Andrés Manuel López Obrador apenas arrancó su segundo año de gobierno, no solo tendría implicaciones para quienes simpatizan o militan en Morena, sino que como dice el poeta Javier Sicilia, el problema es que más allá de la 4T no hay nada.

¿Quién podría presentarse, en el corto o mediano plazo, como opción frente a los partidos políticos de siempre, frente a un sistema político sumido en el descrédito?
Se ve complicado, al menos en el corto plazo, que surja un movimiento con la fuerza que logró concitar Morena, sobre todo porque la población difícilmente volverá a creer en un movimiento político. Y ese es el riesgo de fondo, que los partidos se hundan aún más en el lodo, porque quienes se empoderarán serán los poderes fácticos, aquellos que hoy mismo desafían al Estado mexicano.

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Periodista desde hace más de una década y director del diario Libre por convicción Independiente de Hidalgo. Es licenciado en comercio exterior por la UAEH y licenciado en lengua y literaturas hispánicas por la UNAM. Colabora como articulista en el diario que dirige y también en el portal SDPnoticias.com. Fue reportero en el semanario Aljibe y Síntesis Hidalgo. Trabajó para los periodistas Ricardo Alemán y Estela Livera en un programa de investigación. En 2007 ingresó a trabajar a Bermellón, Edición e Imagen, despacho donde se desempeñó como jefe de redacción hasta 2009. Es colaborador de la editorial Elementum desde 2010.