Mucho hemos escuchado, a lo largo de nuestras vidas, del gran genio Leonardo da Vinci y del tremendo poder de su capacidad creadora, con la cual se promovía hábilmente en los mejores círculos para sobresalir tal como lo hizo.
En “La caja de Pandora” queremos rendir un merecido homenaje a esta figura tan entrañable y mitificada. Se le acusó de homosexual (como a todas las divas ya antes evidenciadas en esta columna) y también de pederastia, por lo que se le enjuició sin encontrar la evidencia necesaria para merecer los castigos que en la bella Florencia del Renacimiento se acostumbraban.
Cuando este maravilloso artista cumplió 24 años, rondaba discretamente las calles durante la noche, tal como la sociedad homosexual europea hacía para buscar a sus carnales presas (como un vampiro deseoso de sangre).
El cuerpo del deleite, perdón del “delito”, tenía por nombre Jacopo, Saltarelli, quien contaba con apenas unos 17 años. Ambos fueron sorprendidos teniendo relaciones sexuales por los ufficiali di notte o en español: oficiales de la noche.
Así, en 1476 quedó el registro que empañó la reputación de este hombre tan peculiar. Cabe mencionar que el tribunal florentino cumplió con su encomienda de castigar y censurar a la comunidad sodomita entre los años 1432 y 1502.
Los ufficiali di notte estaban compuestos por seis hombres, ya pasados de los 40 y “casados como Dios manda”. Fue un tribunal más benevolente que otros surgidos con anterioridad, pues castigaban con días de encierro y vergüenza pública, no con la hoguera o la castración como sucedía en la mayoría de los casos.
Pero Leonardo y todos los de “nuestra especie” no solo tuvieron que cuidarse de este grupo de cazadores, sino de los múltiples ojos y lenguas que con la verdad o con la mentira sembraban sus comentarios dentro de los agujeros de la verdad; los cuales eran colocados en distintas partes de la ciudad para que los habitantes escribieran sus sospechas o intrigas deliberadas y así se causara la detención de los señalados. ¡Pueblo chico, infierno grande dicen por ahí!
Leonardo posteriormente manifestó en varios de sus escritos un desapego a lo sexual, pues llegó a mencionar que el sexo le causaba aberración y estaba fuera de sus intereses, así pues, encaminó el resto de su vida a potenciar y desplegar de toda variedad de ciencias y artes en las que sin duda sobresalió, como todo un emisario y visionario del futuro.

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