No es lo mismo hablar del Diablo que verlo llegar. En ese dilema estamos los hidalguenses, pues antes de que arribara al poder Andrés Manuel López Obrador nuestro pensamiento y nuestra pluma (para los privilegiados) emitían todo aquello que vimos y vivimos, primero en una etapa cruenta de partido único y luego lo que padecimos en lo que quisieron endilgarnos como “alternancia política”.

Todo el formato del pensamiento construido durante décadas se derrumbó. La intelectualidad sostenida y abrevada dentro de esas etapas se autodestruyó y quedamos en el umbral de pasar a ver llegar al Diablo que siempre mencionamos.

Un año después del cambio político en esta nación, muchos de los que creíamos saber todas las respuestas, con horror vemos que nos cambiaron las preguntas, y lo que no se podía decir o escribir hoy es obligado hacerlo, y lo que vimos siempre arriba, hoy se arrastra con sus falsas luces robadas.

Bueno, hasta debemos competir con los que mandan para ver quién describe mejor las atrocidades heredadas y las nuevas, incluyendo esas conductas nunca vistas en los de arriba.

Sufrimos hoy por lo que hace y por lo que dice nuestra clase política. Sufrimos para entender, describir y explicar los fondos y formas nuevas.

Y la fase de adaptación incluye angustias en ambos bandos, por ejemplo, los priistas no alcanzan a entender por qué su gobernador Fayad vive un romance con Obrador. O a la inversa, los morenistas se zurran de coraje ante este idilio político. ¿Quién pierde y quién gana?, es la nueva pregunta. Y una de las nuevas respuestas asegura que los priistas hidalguenses ¡arden en ganas de enfrentar a su líder político, pues lo sienten más moreno que tricolor, y de aquí surge la teoría, hasta hoy no desmentida, de la derrota moral adelantada para esos opositores nacionales.

Las demás respuestas aún no llegan, o llegan por montones y agarramos la equivocada.

Otro ejemplo lo dan la secretaria del CEN del PRI y el coordinador del Congreso local. Y las nuevas preguntas surgen. ¿Y para qué se necesitan una al otro, o el otro a una? ¡Si uno representa a lo nuevo que recién llega y la otra es parte de lo hediondo que ya debe irse!
En fin, la lógica indica que así como los priistas, antes, siempre caían parados, hoy hagan lo que hagan, digan lo que digan, caerán de lomo. Su magia de antaño, mudada a mafia en las últimas décadas, se acabó.

Siempre nos hablaron del Diablo y hoy que ya viene, los primeros asustados son los que se sirvieron de él.

Diablo

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